sábado, 16 de enero de 2016

Ana María Cabrera

Felicitas Guerrero la mujer mas hermosa de la república
`El crimen perpetrado en Barracas (...) va a modificar notablemente nuestras costumbres sociales, y a pro¬ducir una revolución en los salones. He aquí el hecho. Hay un hombre que está perdidamente (enamorado) de una joven. Ésta rechaza su amor. ¿Por qué? ¡Misterios del corazón! Él, en lugar de olvidarla y poner tierra por medio, asesina a su amada y después se quita la vida con la mayor frescura de este mundo. `Deploramos el fin trágico de esa distinguida y virtuosa señora, víctima del furor de un hombre enamorado. Pero nos alegraríamos que las niñas sacaran de ese hecho aislado, una lección provechosa.`
Así comentaba la tragedia de Barracas La Nación del 4 de febrero de 1872, y a partir de es¬ta noticia se desovilla la historia de Felicitas Guerrero, `la mujer más hermosa de la República`, según el poeta Guido Spano.
Viuda del acaudalado Martín de Álzaga, con sólo veinticuatro años Felicitas hereda una enorme fortuna que, sumada a su belleza, la convierte rápidamente en `la joya de los salo¬nes porteños`, centro de atención y asedio de los jóvenes más distinguidos del Buenos Aires romántico. Pronto protagonizará uno de los dramas pasionales que conmovieron más hon¬damente a la sociedad argentina y que también involucra a Enrique Ocampo, uno de sus pretendientes despechado, y a Cristián Demaría, su primo y silencioso admirador. El contexto que rodea estos acontecimientos conjuga las luces y las sombras de un tiempo de contrastes, mientras unos disfrutan veladas en el Teatro Colón y bailes en el Club del Pro¬greso, la ciudad es azotada por la fiebre amarilla. La trama novelesca nos lleva de Barracas, San Telmo y San Isidro hasta los campos que Felicitas aprendió a amar y que hoy albergan los balnearios más elegantes del país: Valeria del Mar, Pinamar y Cariló. Sus herederos ini¬ciaron allí la raza Aberdeen Angus, dando comienzo a la historia de la ganadería argentina. Felicitas Guerrero, esta deliciosa novela de Ana María Cabrera, narra por primera vez los avatares de un episodio muy mentado a nivel popular (en Barracas, la capilla de Santa Felicitas se erigió en su memoria), pero que paradójicamente nadie conoce en profundidad. Felicitas, que es hoy parámetro de belleza y refinamiento, fue también una mujer de carne y hueso que se ocupó personalmente de la administración de sus campos y que soñó para ellos pro¬yectos que actualmente sus congéneres no han podido llevar a cabo. Se trata de una historia de amores, abandonos, lealtades y traiciones, pero también de sueños, de lucha y de mucho coraje

Macacha Güemes 
Con pocos años de diferencia, los hermanos Martín y Macacha Güemes comparten de niños sus juegos y travesuras, se entienden sin necesidad de hablar y, ya adultos, escriben a dúo memorables páginas de nuestra historia. Si bien Martín es quien cumple el rol protagónico en la guerra gaucha, Macacha tiene un papel fundamental en esos años de combate contra los españoles y la Patria Nueva, encarnada por las elites porteñas. La hermana de Güemes se viste de gaucho y recorre Salta llevando comida y ropa a los humildes, recoge importante información y organiza a otras mujeres, que funcionan también como espías. Bella, seductora y con inteligencia de estratega, se brinda por entero a la misma lucha que llevará a su hermano a la muerte a los treinta y seis años. Sin distinción de color o de raza, las mujeres del norte argentino, cultas y analfabetas, amas y esclavas, se unen a ella para urdir la trama que impide el avance de los realistas desde el Alto Perú hacia Buenos Aires. En medio del fragor de las batallas se eleva Macacha, que clama por la unión de los pueblos
originarios, los criollos y los inmigrantes para lograr la identidad nacional. Tras una exhaustiva investigación, Ana María Cabrera narra la sorprendente vida de esta salteña que sirvió con arrojo y decisión a la causa de la emancipación en la Argentina. Amores, intrigas, sangre y sexo tiñen las páginas de esta novela apasionante y poética sobre una figura clave de nuestra historia, conocida en su tiempo como "la madrecita de los desprotegidos".

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