lunes, 25 de agosto de 2014

El pequeño Nicolás

René Goscinny (París, 14 de agosto de 1926 - 5 de noviembre de 1977) fue un dibujante y guionista de historietas francés. Goscinny es uno de los autores franceses de mayor éxito en todo el mundo, con más de 500 millones de libros vendidos, traducidos a más de treinta idiomas.
Fue cofundador y director de la revista semanal Pilote, y ganó fama como guionista de varias historietas, trabajando con destacados dibujantes de Bélgica y Francia. Su creación de mayor éxito fueron las aventuras de Astérix el Galo, junto al dibujante Albert Uderzo en Pilote (1959). Otros destacados trabajos suyos son las series Lucky Luke, El pequeño Nicolás, y el Gran Visir Iznogud.
René Goscinny era hijo de Stanislas Goscinny, un ingeniero químico de Varsovia, y de Anna Beresniak Goscinna, de Khodorkow, una aldea de Ucrania. Sus padres se conocieron en París y se casaron en 1919. Claude, hermana mayor de René, nació en 1920. Cuando René tenía dos años, Stanislas consiguió trabajo como ingeniero químico en Buenos Aires, Argentina, y la familia se mudó a América del Sur. Esta mudanza los salvaría de correr la misma suerte que sus familiares que permanecieron en Europa, y que perecieron años después durante la Segunda Guerra Mundial. Establecidos en Buenos Aires (c. Sargento Cabral, 875), René Goscinny tuvo una infancia tranquila. Estudió en el Liceo Francés de la ciudad, pasando cortas temporadas en Uruguay y Brasil, y las vacaciones en Francia.
En el período que va desde 1956 a 1964 Goscinny creó con las ilustraciones de Jean-Jacques Sempé (1932) la serie de "El pequeño Nicolás".
Se trata de relatos breves, en forma de anécdota, narrados por Nicolás, un niño de unos seis años de edad, allá por los años '50. La narración desde el punto de vista infantil no sólo produce el efecto hilarante, sino también la crítica mordaz y divertida del mundo adulto.
Durante el período antes dicho se publicaron cinco títulos de la serie traducidos al español como: "El pequeño Nicolás"; "Los recreos del pequeño Nicolás"; "Las vacaciones del Pequeño Nicolás"; "Los amiguetes del pequeño Nicolás" y "Joaquín tiene problemas".
A partir del 2004 se editaron nuevos libros a partir de relatos que habían aparecido en las revistas pero no en forma de libro.

El pequeño Nicolás de René Goscinny  es una novela o relato de ambiente escolar, donde el tratamiento humorístico es su enfoque principal. Una escuela francesa es analizada desde una visión irónica y divertida, donde los problemas se solucionan siempre con una sonrisa para el lector, aunque los protagonistas de ellas puedan acabar peleándose. Claramente se encuadra dentro de la corriente literaria contemporánea de libros de humor infantiles, donde los autores quieren contagiar al lector su satírica visión de la vida.
Una visión a la que contribuye en gran medida el caricaturista y humorista gráfico Sempé. El protagonista narra las peripecias en primera persona y ofrece su visión de niño actual que se
enfrenta a su entorno -escuela y familia-; aunque en el fondo lo que le importa a Nicolás es su pandilla. Cualquier problema o conflicto se salda con una broma o con la simple desaparición del
adulto. Las situaciones son exageradas para provocar la sonrisa del lector, que disfruta con las contradicciones de los adultos y con sus diálogos, algunas veces disparatados. El humor es la gran arma de Goscinny para plantear y resolver conflictos, que con un protagonista de la edad y los recursos de Nicolás siempre serán resueltos en el marco de la comicidad. Nicolás, joven pero ya escéptico, tiene su visión propia del mundo adulto, irónica y amable a la vez; pocas veces se inmuta ante algún problema, manteniéndose como agudo observador, que al final sentencia con una frase y cierra el capítulo. Nicolás resulta ser más adulto que los mayores que le rodean, terminando siempre por ser los adultos los que se comportan como niños.

El pequeño Nicolás
La vida en el colegio supone una etapa importante y frecuentemente accidentada en la historia de cualquier persona, y Nicolás no es una excepción. Conocerá a nuevos compañeros con los que pasará los mejores ratos, exceptuando, claro está, el trágico día de la entrega de boletines.

Los recreos del pequeño Nicolás
A Nicolás y a sus amigos el sonido de la campana cuando llega la hora del recreo les suena a música celestial. Y es que por fin pueden poner en práctica todo lo que se les ha pasado por la cabeza durante la clase.
En el patio del colegio, se pelean, comen bollos, juegan al fútbol... ¡Todo sería perfecto si no fuera por «El Caldo»!

Las vacaciones del pequeño Nicolás
Nicolás y sus compañeros han sobrevivido al curso escolar y felices y contentos se separan para iniciar lar vacaciones. Incluso, contra todo pronóstico, Nicolás ha sido merecedor de un premio: el de la Elocuencia.
Los padres de Nicolás sorprenden al niño con la noticia de que la familia va a pasar las vacaciones de verano en la playa. ¡Qué bien! Las olas, la arena, los juegos con los amigos. Claro que, cuando llueve, tienes que ser muy ingenioso para no aburrirte. Donde no hay manera de aburrirse es en el Campamento Azul, al que acude el pequeño Nicolás un año después. Puedes estar aterrorizado, pero ¿aburrirte? ¡Nunca!

Los amiguetes del pequeño Nicolás
Nicolás tiene muchos amigos en el colegio, desde Agnan, que es el favorito de la maestra, hasta Alcestes, que siempre está comiendo. Con ellos se divierte, se pelea, compite y se maravilla cuando Majencio lanza pases mágicos en el aire…

Los problemas del pequeño Nicolás
Nicolás cada día comprende menos a los adultos y tampoco ellos a él. No entienden que quiera comprarse cincuenta tabletas de chocolate de golpe o que si tiene una linterna, es para estar todo el tiempo a oscuras y poder alumbrar con ella. Sin embargo, a ellos le s parece tan normal regalarle continuamente juegos de la oca. Menos mal que los cambia con los amigos del colegio, que son estupendos…
Siempre es un placer reencontrarse con el humor y la ternura con que Goscinny y Sempé retratan a su travieso protagonista y a sus compañeros del cole: Alcestes, Rufo, Clotario…

El pequeño Nicolás. ¡Diga!
¡Por fin Alcestes tiene teléfono! Lo malo es que grita mucho, bueno, más bien «berrea» por el auricular y no se entera de lo que le dices. Al pequeño Nicolás, con tanta llamada y tanto grito se le ha enfriado la sopa. Por eso su padre le ha quitado el teléfono y ha insultado por error a su propio jefe. Sí, Alcestes tiene teléfono por fin, pero al pequeño Nicolás se lo ha quitado su padre para siempre.

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