martes, 22 de julio de 2014

Diane Setterfield

Diane Setterfield. Berkshire, Inglaterra, 22 de agosto de 1964
Aficionada a la lectura desde pequeña y una adicta confesa a los libros, estudió literatura francesa en la Universidad de Bristol, se especializó en la creación de la literatura francesa del siglo XX de autores como André Gide y fue profesora de diversos centros tanto públicos como privados, en Inglaterra y en Francia.
A finales de los 90, cansada del mundo académico, abandonó su ocupación universitaria para escribir, mientras enseñaba francés a nivel particular. Su primera novela, El Cuento Número Trece.
Enmarcada en la tradición gótica-romántica, la obra de Setterfield muestra influencias de escritoras como las hermanas Charlotte y Emily Brontë, además de otros clásicos de la novela anglosajona decimonónica a la que confiesa que le ha encantado regresar después de tantos años dedicados a la literatura francesa. Su libro expresa su particular visión de los tradicionales temas de aislamiento, identidad y abandono.
Aparte de su trabajo novelístico, tiene varias publicaciones de carácter académico sobre literatura francesa de los siglos XIX y XX.

El cuento número trece
Cuando una vieja escritora acostumbrada a mentir y una joven librera empeñada en saber la verdad se encuentran, regresan los fantasmas del pasado, los secretos de una familia marcada por el exceso, las cenizas de un incendio memorable y el perfil de un ser extraño que aparece y desaparece tras las cortinas de una mansión.
¿Dónde está la verdad?. Entre mentiras, recuerdos e imaginación se teje la vida de la señora Winter, una famosa novelista ya muy entrada en años que pide ayuda a Margaret, una mujer joven y amante de los libros, para contar por fin la historia de su misterioso pasado. `Cuénteme la verdad`, pide Margaret, pero la verdad duele, y solo el día en que Vida Winter muera sabremos qué secretos encerraba.
Escenarios fantasmales y ambientes góticos poblados de secretos y presencias intrigantes.

El hombre que perseguía al tiempo
Fábula sobre la ambición y la inevitabilidad de la muerte que recuerda a Charles Dickens. William acababa de cumplir diez años cuando consiguió la admiración de todos sus amigos: su ojo experto apuntó a un grajo que descansaba en un árbol lejano y, tras un instante de concentración, el tirachinas dio en el blanco. Nada grave, en apariencia; solo una chiquillada, pero desde entonces su vida cambió y William se propuso olvidar el pasado, trabajando duro para adelantarse al tiempo y a sus leyes. Los años fueron pasando, y un hombre vestido de negro empezó a rondar a William en las circunstancias más trágicas. Nació así una extraña unión entre los dos caballeros, y se inauguró en Londres una tienda espléndida, donde se exponían las telas y los complementos adecuados para el duelo de los difuntos. El negocio fue un éxito, y William durante un tiempo pensó que su apuesta por el olvido era acertada, pero llegó un día en que un grajo muy negro surcó el techo acristalado del almacén y de golpe el pasado volvió, cargado de secretos y dispuesto a tomarse su venganza...
Una historia donde el misterio y el recuerdo van de la mano.

No hay comentarios:

Publicar un comentario