martes, 11 de marzo de 2014

Paul Auster

Paul Auster, escritor estadounidense nacido el 3 de febrero de 1947 en Newark, (Nueva Jersey, EE.UU.) es novelista, poeta y guionista. Tras completar sus estudios en la Universidad de Columbia, donde se licenció en Literatura Inglesa y Comparada, vivió tres años en Francia (1971-1974), donde ejerció los oficios más diversos, realizó traducciones de Mallarmé, Sartre, entre otros, y escribió poesía y obras teatrales de un acto. Ya de nuevo en Nueva York, Auster se dedicó a la traducción y empezó a publicar críticas, poesías y ensayos en revistas. Se dio a conocer como escritor con la publicación de La invención de la soledad (1982), obra autobiográfica, y, sobre todo, con la Trilogía de Nueva York (1985-1986), formada por tres cuentos: La ciudad de cristal, Fantasmas y La habitación cerrada. Se inició en la novela con El país de las últimas cosas (1987), a la que seguirían otros títulos como El palacio de la luna (1989) y La música del azar (1990), ésta última llevada al cine por el director Philip Haas. Paul Auster ha trabajado también como guionista, codirector y director de cine. Autor prolífico y de notable éxito, su bibliografía ha sido traducida a veinticinco idiomas

El cuento de Navidad de Augie Wren - Ilustraciones Isol
Un día, Paul Auster recibe el encargo del New York Times de escribir un cuento navideño. Abrumado por la tarea («¿Qué sabía yo acerca de la Navidad?», se pregunta), decide que la narración que escriba huirá de la común sensiblería que impregna esa época hibernal. En busca de inspiración, sale a pasear y acude al estanco de Brooklyn regentado por su amigo Auggie Wren, un peculiar fotógrafo que retrata, diariamente, la misma esquina del barrio y el paso del tiempo. Será él quien ofrezca al autor esta peculiar historia, que comienza con el hallazgo casual de una cartera perdida, y que fue la semilla del guión de la película Smoke.

Mr. Vertigo
Ésta es la historia de Walt, el niño al que el Maestro Yehudi enseñó a levitar y a volar. La historia de un adolescente que se convierte en adulto y pierde la magia. La historia de un hombre que trata desesperadamente de reencontrar el sentido de su existencia. La historia de un país, Estados Unidos, desde los `felices años veinte` hasta la dura posguerra. Una vez más, Paul Auster, dueño de una prosa admirable y de una poderosa imaginación, logra atrapar y fascinar al lector con una novela que toma como punto de partida uno de los más ancestrales sueños del ser humano: el deseo de volar.

El palacio de la luna
Marco Stanley Fogg está a las puertas de la edad adulta cuando los astronautas ponen el pie en la luna. Hijo de padre desconocido, fue educado por el excéntrico tío Victor, que tocaba el clarinete en orquestas de mala muerte. En los albores de la era lunar, muerto su tío, Marco va cayendo progresivamente en la indigencia, la soledad y una suerte de tranquila locura de matices dostoievskianos, hasta que la bella Kitty Wu lo rescata. Marco empieza entonces a trabajar para un viejo pintor paralítico y escribe su biografía, que éste quiere legar a su hijo, al que no llegó a conocer. Tras un largo periplo que lo lleva hasta el Oeste y bajo el influjo de la omnipresente luna, Marco descubrirá los misterios de su origen y la identidad de su progenitor.

Tombuctu
Mister Bones es un perro de raza indefinida, pero de una inteligencia muy precisa. No habla inglés, quizá porque se lo impide la forma de sus fauces, pero tantos años escuchando el incesante torrente verbal de su amo han hecho que lo comprenda a la perfección, y que pueda pensar e interpretar el mundo con una sensibilidad muy canina y una sintaxis muy humana. Porque Mister Bones tiene siete años y ha vivido desde que era un cachorro con William Gurevitch, más conocido como Willy Christmas desde que Santa Claus le habló desde el televisor, provocando en él una auténtica experiencia mística. Willy es un vagabundo, un poeta errante, un excéntrico superviviente de las revoluciones de los sesenta. En un principio, se asoció con Mister Bones en busca de protección, porque la vida en las calles es muy dura, pero lo que podría haber sido una mera alianza de conveniencia se convirtió en algo mucho más intenso, un mutuo descubrimiento (Willy hasta llegó a crear una sinfonía de olores, una obra de arte canino para deleitar a Mister Bones), un amor sin condiciones. Juntos han recorrido América, han sobrevivido a duros inviernos en Brooklyn y han vuelto a salir a la carretera con la llegada del buen tiempo. Y ahora están en Baltimore, viviendo la que quizá sea su última aventura en común: desde hace días Willy presiente que está llegando al final del camino, y antes de dirigirse a ese otro mundo que él y Mister Bones llaman Tombuctú quiere encontrar a Bea Swanson, la profesora del instituto que le abrió las altas puertas de la poesía, para confiarle lo único que le importa en la vida, sus setenta y cuatro cuadernos de poemas y el leal, inteligente, notable Mister Bones.

Leviatan
Todo comienza con un muerto anónimo: en una carretera de Wisconsin, un día de 1990, a un hombre le estalla la bomba en la mano y vuela en mil pedazos. Pero alguien sabe quién era, y con el FBI pisándole los talones, Peter Aaron decide contar su historia, dar su versión de los hechos y del personaje, antes de que la historia y las mitologías oficiales establezcan para siempre sus falsedades -o verdades a medias- como la verdad.
Y así, Peter Aaron escribirá Leviatán, la biografía de Benjamín Sachs, el muerto, también escritor y objetor de conciencia encarcelado durante la guerra de Vietnam, desaparecido desde 1986, autor de una novela de juventud que le convirtió fugazmente en un escritor de culto, acaso un asesino

La trilogía de Nueva York
Todo empezó por un número equivocado, el teléfono sonó tres veces en la mitad de la noche y la voz al otro lado preguntó por alguien que no era él.
Así comienza La ciudad de cristal, primera de las tres novelas que conforman La Trilogía de Nueva York. A Daniel Quinn, escritor de literatura policíaca, su interlocutor telefónico lo toma por un detective y le encarga un caso. Quinn, lejos de deshacer el malentendido, se mete en el papel que le han adjudicado y se ve envuelto en una historia repleta de enigmas, complicadas relaciones paterfiliales, locura y delirio.
En Fantasmas, segunda de las piezas, un detective privado y el hombre al que tiene que vigilar juegan al escondite en un claustrofóbico universo urbano.
Por último, en La Habitación Cerrada el protagonista se ve confrontado a los recuerdos de un amigo de la infancia cuando la mujer de éste le escribe una carta explicándole que su marido ha desaparecido misteriosamente.

La música del azar
Cuando Jim Nashe es abandonado por su mujer, se lanza a la vida errante. Antes ha recibido una inesperada herencia de un padre que nunca conoció y que le permitirá vagabundear por América en un Saab rojo, el mejor coche que nunca tuvo. Nashe va de motel en motel, goza de la velocidad, vive en una soledad casi completa y experimenta la gozosa y desgarradora seducción del desarraigo absoluto.
Tras un año de esta vida, y cuando apenas le quedan diez mil dólares de la herencia, conoce a Jack Pozzi, un jovencísimo jugador profesional de póquer. Los dos hombres entablan una peculiar relación y Jim Nashe se constituye en el socio capitalista de Pozzi. Una sola sesión de póquer podría hacerles ricos. Sus contrincantes serán Flower y Stone, dos curiosos millonarios que han ganado una fabulosa fortuna jugando a la lotería y viven juntos como dos modernos Bouvard y Pecuchet. A partir de aquí, la novela abandona el territorio de la «novela de la carretera» americana, y se interna en el dominio de la literatura gótica, entre Kafka y Beckett. Nashe y Pozzi penetran en un ámbito sutilmente terrorífico, y la morada de los millonarios se convertirá en una peculiar prisión, cuyos ilusorios límites y leyes no menos ilusorias deberán descubrir.

La invención de la soledad
Una mañana de enero de 1979, Paul Auster se enteró de que su padre había muerto. Y comenzó a escribir `La invención de la soledad` que, como dice él, fue el comienzo de todo. Entre la memoria, el ajuste de cuentas y la investigación de la «novela familiar», esta obra germinal de todo el edificio literario austeriano (que multiplica en enigmas diversos el gran enigma de la paternidad), se divide en dos partes. En «Retrato de un hombre invisible», se nos descubre el misterio de un asesinato ocurrido en la familia sesenta años antes, un episodio que permite sospechar las claves del frío y distante carácter del padre muerto.

El libro de las ilusiones
David Zimmer, un escritor y profesor de literatura de Vermont, ya no es ni la sombra de sí mismo. Se pasa los días bebiendo y cavilando sobre el último instante en que su vida aún podría haber cambiado, el minuto aquel en que su mujer y sus hijos todavía no habían subido al avión que estalló. Hasta que una noche, mirando casi sin ver la televisión, y por primera vez tras seis meses de deambular en el vacío, algo lo hace reír. El causante del ínfimo milagro es Hector Mann, uno de los últimos cómicos del cine mudo. Y David Zimmer descubre que aún no ha tocado fondo, que todavía quiere vivir.
Comenzará entonces su investigación para escribir un libro sobre Mann, un joven, brillante, enigmático cómico nacido en Argentina, una de cuyas últimas películas, Don Nadie, cuenta la historia de un hombre a quien un pérfido amigo convence de que beba una poción que lo hace desaparecer. Y anticipa la propia historia del actor, que hace sesenta años se desvaneció sin que jamás se supiera nada más de él, ni apareciera su cadáver. Zimmer consigue acabar su libro y lo publica, y tres meses después recibe una carta de una mujer que afirma ser la esposa de Hector Mann, y lo invita a que vaya a verlos a ella y a su marido a Tierra del Sueño, en Nuevo México. Zimmer le pide pruebas, piensa que puede ser una impostora, o una chiflada. Hasta que una noche, una extraña joven llama a su puerta y, amenazándolo con una pistola, lo obliga a acompañarla.

El cuaderno rojo
El azar, las coincidencias y la casualidad han regido la vida y la escritura de Paul Auster. El cuaderno rojo engloba cuatro historias en las que el autor cuenta la vinculación entre su obra y su vida, cómo en el origen de la creación está su propia experiencia, una inspiración que le brinda el destino. El cuaderno rojo explora los sucesos reales trágicos y cómicos que, hilvanados por el azar, revelan lo impredecible de la naturaleza humana

El país de las últimas cosas
El país de las últimas cosas es un libro que trata, sobre todo, de la miseria, de los extremos a los que puede un hombre llegar cuando lo único que le espera es sobrevivir o pudrirse, las locuras a las que se puede uno entregar para evitar perder el juicio, la sublimación de los detalles más nimios. Una novela que puede llegar a hacer sentir al lector hambre física, mirar sus zapatos con un nuevo respeto.
Anna Blume cuenta, en una carta a su novio, enviada desde una ciudad sin nombre, lo que sucede en El país de las últimas cosas. Anna está allí para buscar a su hermano William, y describe una tierra en la que la búsqueda de la muerte ha reemplazado a los avatares y negocios de la vida: las clínicas de eutanasia y los clubes para el asesinato florecen, mientras que los atletas y corredores no se detienen hasta caer literalmente muertos de cansancio, y los saltadores se arrojan de los tejados. Pero Anna intentará sobrevivir en ese país devastado, donde todo lo que existe es posiblemente el último ejemplar de su especie...

Brooklyn Follies
Nathan Glass ha sobrevivido a un cáncer de pulmón y a un divorcio después de treinta y tres años de matrimonio, y ha vuelto a Brooklyn, el lugar donde nació y pasó su infancia. Quiere vivir allí lo que le queda de su `ridícula vida`. Hasta que enfermó era un próspero vendedor de seguros, ahora que ya no tiene que ganarse la vida, piensa escribir El libro de las locuras de los hombres. Contará todo lo que pasa a su alrededor, todo lo que le ocurre y lo que se le ocurre, y hasta algunas de las historias caprichosas, disparatadas, verdaderas locuras de personas que recuerda. Comienza a frecuentar el bar del barrio, el muy austeriano Cosmic Diner, y está casi enamorado de la camarera, la casada e inalcanzable Marina. Y va también a la librería de segunda mano de Harry Brightman, un homosexual culto y contradictorio, que no es ni remotamente quien dice ser.

Desapariciones: Poemas
En una entrevista realizada en 1987 por el crítico norteamericano Joseph Mallia, Paul Auster afirmaba: "Toda mi obra es una unidad y el cambio a la prosa fue el último paso en una lenta evolución natural". Escrita a lo largo de la década de los setenta. De una madurez y una fuerza expresiva sorprendentes, estos poemas exploran conceptos claves de su obra de ficción como son el problema del azar y la identidad, la distancia entre el lenguaje y el mundo, la disolución del yo en el discurso.

La noche del oráculo
Sidney Orr es escritor, y está recuperándose de una enfermedad a la que nadie esperaba que sobreviviera. Y cada mañana, cuando su esposa Grace se marcha a trabajar, él, todavía débil y desconcertado, camina por la ciudad. Un día compra en El Palacio de Papel, la librería del misterioso señor Chang, un cuaderno de color azul que le seduce, y descubre que puede volver a escribir. Su amigo John Trause, también escritor, también enfermo, también poseedor de otro de los exóticos cuadernos azules portugueses, le ha hablado de Flitcraft, un personaje que aparece fugazmente en El halcón maltés y que, como Sidney, sobrevivió a un íntimo roce con la muerte, creyó comprender que no somos más que briznas que flotan en el vacío del azar, y abandonó, sin despedirse, mujer, trabajo, identidad y se inventó otra vida en otra ciudad. En la novela que Sidney Orr está escribiendo en su cuaderno azul, Flitcraft se ha convertido en Nick Bowen, un joven editor que, tras salvarse por un pelo de la muerte cuando una gárgola de piedra se desprende de un viejo edificio y cae donde él había estado un segundo antes, también parte sin despedidas rumbo a Kansas, llevándose el manuscrito de una novela inédita y perdida durante mucho tiempo de una escritora famosa en los años veinte, y cuyo título es La noche del oráculo. Y en paralelo a la novela de Nick, Orr va contando la novela de su propia vida, de su encuentro y su matrimonio con Grace, una mujer cuyo pasado desconoce.

Invisible
En 1967, Adam Walker es un joven poeta ávido de vida y literatura, con mucho más futuro que pasado, estudia en la Universidad de Columbia, se opone a la guerra de Vietnam y es muy apuesto. Una noche, en una fiesta de estudiantes, conoce a una pareja de franceses sofisticados, Rudolf y Margot. Tras varios días en que ambos ejercen su ambigua seducción sobre el inocente americano, Rudolf, le ofrece a Adam la dirección de una revista literaria que él financiará. Adam ya sospecha que quizá el profesor sea un hombre peligroso, pero no puede resistirse a su oferta. Y tampoco se resistirá a la insinuante Margot... Pero, en estos juegos peligrosos, ¿quién es la presa y quién el cazador?

Sunset Park
Miles Heller tiene veintiocho años, y a los veinte desanudó los lazos que lo unían al mundo que hasta entonces había conocido. Ahora vive en Florida y trabaja para una empresa que se encarga de vaciar las viviendas de los desahuciados que en plena crisis no pudieron seguir pagando su hipoteca. Y saca fotos de todas las cosas abandonadas, registra las huellas de esas vidas dispersas. No tiene ambiciones y sus únicos lujos son los libros y la cámara digital con la que documenta a los fantasmas. Y habría seguido así de no haber sido por una chica, Pilar Sánchez, menor de edad. Y como Miles puede ir a la cárcel por esa relación, vuelve a Nueva York para esperar allí la mayoría de edad de la joven. Es un retorno al pasado y a sus secretos, a la comunidad de Sunset Park y a sus compañeros okupas, a la vida, con todas sus penas y glorias.

Experimentos con la verdad
En estos Experimentos con la verdad, Paul Auster reflexiona sobre el acto y el arte de escribir, sobre los secretos que sostienen toda narración, y nos revela algunas de esas sobrecogedoras irrupciones del azar, esos impresionantes cruces de las líneas del destino

Un hombre en la oscuridad
August Brill es un hombre de 72 años, ya anciano, ya jubilado, ya viudo. Ha estado en un hospital como consecuencia de un accidente automovilístico que le ha dejado una pierna maltrecha. Ésa es la historia con la que empieza Un hombre en la oscuridad, de Paul Auster. La estancia de Brill en aquel hospital ha durado un año. A su salida se muda de residencia instalándose en casa de su hija, situada en Vermont, una vivienda en la que también estará acompañado por su nieta. Ambas son las mujeres de la casa, mujeres sin varón: sus hombres o se han alejado o han muerto. Por tanto, ambas han debido aprender a vivir así, con esa soledad forzada o sobrevenida para la que no estaban preparadas. Tras la estancia hospitalaria, el anciano lleva una vida sedentaria: prácticamente inválido, camina en silla de ruedas y pasa en la cama largas horas de insomnio que calma contándose historias. Inventarse vidas de otros, atribuirles hechos, trazar itinerarios, ponerlos en aprietos son ardides que le permiten matar el tiempo para que el tiempo no lo mate a él, pero esos relatos son también entretenimientos aleccionadores: al ponerse en la piel de otros en circunstancias que él no ha vivido aprende de las reacciones ajenas. Averigua qué haría un varón como él en una situación así.

Diario de invierno
Paul Auster, incansable creador de ficciones y de personajes inolvidables, vuelve aquí su mirada sobre sí mismo. Y si en un libro anterior, A salto de mata, rememoraba sus años juveniles de aprendiz de escritor, en este Diario de invierno parte de la llegada de las primeras señales de la vejez para rememorar episodios de su vida.
Y así, se suceden las historias: un accidente infantil mientras jugaba al béisbol, el descubrimiento del sexo, las masturbaciones adolescentes y la primera experiencia sexual con una prostituta, la rememoración de sus padres, un accidente de coche en el que su mujer resulta herida, una presentación en Arles acompañado por su admirado Jean-Louis Trintignant, la estancia en París, una larga lista comentada de las 21 habitaciones en las que ha vivido a lo largo de su vida hasta llegar a su actual residencia en Park Slope, sus ataques de pánico, las historias de sus abuelos, sus dos primeros matrimonios fallidos y el largo y feliz matrimonio actual, la visión de un viejo thriller por televisión y las reflexiones que propicia, las visitas a la familia de Siri, los viajes, los paseos, la presencia de la nieve, el paso y la herida del tiempo, la conciencia del cuerpo que envejece...
En definitiva, el puzle de una vida a través de vivencias, sensaciones y recuerdos.

Creía que mi padre era Dios
Paul Auster invitó a los oyentes del programa de radio en que colaboraba a participar en un proyecto inusual: enviar sus historias verídicas, con el afán de construir un retrato escrito de la vida de su país. El escritor estadounidense seleccionó, con su peculiar mirada, ciento ochenta textos que fabulan una realidad llena de coincidencias, hallazgos y situaciones tan absurdas que parecen inventadas.
Creía que mi padre era Dios es una antología de relatos reales y extraordinarios, una selección del autor que es un reflejo de los temas que recorren toda su obra, como el azar, la coincidencia y lo insólito de la vida cotidiana.

Aquí y ahora. Cartas 2008-2011 - Paul Auster y John Maxwell Coetzee
Aunque llevaban años leyéndose mutuamente y estaban en contacto desde 2005, Paul Auster y J.M. Coetzee no se conocieron en persona hasta febrero de 2008. Poco después Auster recibió una carta de Coetzee proponiéndole embarcarse en un proyecto común en el que «podamos sacarnos chispas el uno al otro».
Aquí y ahora es el resultado de esa propuesta: un diálogo epistolar entre dos grandes escritores que se convirtieron en grandes amigos. El deporte, la paternidad, la crisis económica, el arte, el incesto, las malas críticas, la infancia, el matrimonio, el amor… son sólo algunos de los temas que tratan en los tres años que cubren estas cartas. Llena de citas, anécdotas personales y referencias cinematográficas, esta correspondencia ofrece un retrato íntimo de dos de los escritores contemporáneos más interesantes.

Informe del interior
Paul Auster, en paralelo a sus novelas, ha ido publicando algunos textos en los que indaga desde ángulos diversos en su propia vida y en los procesos íntimos de su escritura. Esta nueva entrega de textos autobiográficos es el complemento perfecto del reciente Diario de invierno. Si en dicho volumen el arte y el envejecimiento tenían un papel central, ahora el foco se centra en la infancia y la primera juventud, en la construcción de la personalidad y en el origen primigenio del ímpetu de escribir, de profundizar en el mundo a través de las palabras. Informe del interior es una suerte de rompecabezas compuesto por cuatro piezas independientes, que sumadas esbozan un retrato. En la primera Auster aborda su infancia hasta los doce años a través de una sucesión de viñetas: los dibujos animados que veía en la televisión, la huella que le dejó La guerra de los mundos, el sentido de culpa, las primeras lecturas –libros infantiles, después Poe y Sherlock Holmes–, el descubrimiento del peso de las palabras, la fascinación por los héroes americanos –Edison, ciertos jugadores de fútbol americano…–, el béisbol, los problemas de convivencia de sus padres, los amigos de la infancia, la Guerra Fría, el descubrimiento de la condición de judío, la primera vez que, con ocho años, se separa de sus padres para ir a un campamento de verano, las primeras historias que escribe, las novelas que va descubriendo, como El doctor Zhivago, La ciudadela o Mansiones verdes, un primer amor infantil, una competición de lectura en el colegio en la que cada alumno apunta los libros leídos y él apunta tantos que el profesor cree que miente… El segundo texto se centra en dos películas que de niño le causaron un impacto enorme: una de ciencia ficción, El increíble hombre menguante, de Jack Arnold, y una policíaca, Soy un fugitivo, de Mervyn LeRoy. En el tercero salta a la primera juventud y entre los recuerdos se van intercalando las cartas que le enviaba a su novia y después primera esposa, Lydia Davis. Son los años de estudiante en Columbia y los posteriores en París, el periodo de las primeras tentativas serias de escritura, los estímulos intelectuales, los anhelos, las incertidumbres ante el futuro, la soledad en la Ciudad de la Luz, el amor… La cuarta parte está construida mediante una sucesión de imágenes –de películas, de ciudades, de anuncios…– que forman una suerte de fragmentaria memoria de infancia y juventud. El resultado es un libro fascinante, una nueva muestra del desbordante talento de Paul Auster, que en esta ocasión se sumerge en su propia vida y sus propios fantasmas. Un estimulante ejercicio de escritura autobiográfica en el que el autor reflexiona sobre sí mismo y escribe un Informe del interior. «La interacción de memoria, identidad e imaginación creativa forja este retrato del artista adolescente, un libro de memorias que los ávidos lectores del escritor encontrarán particularmente absorbente… Auster ha presentado muchas veces la vida como un rompecabezas; aquí reúne algunas piezas significativas y reveladoras

La habitación cerrada
El narrador y Fanshawe se conocían desde muy niños. Antes de cumplir los siete años ya se habían pinchado en los dedos con un alfiler y se habían hecho hermanos de sangre. Estaban siempre juntos, compartían los pensamientos, y era el rostro de Fanshawe lo que el narrador veía cada vez que apartaba la vista de sí mismo. Pero eso fue hace mucho tiempo, en el remoto territorio de la infancia. Después crecieron, fueron a distintos sitios, se distanciaron y ahora Fanshawe no es más que un fantasma que el narrador, un joven crítico y periodista que ha abandonado ya la idea de escribir un gran libro, lleva dentro de sí. Hasta que un día recibe una carta de la mujer de Fanshawe. Va a verla, descubre que su amigo ha desaparecido misteriosamente hace meses y ha dejado dos maletas llenas de manuscritos que nunca quiso publicar. Y un mensaje para su antiguo amigo, o quizás una misión: que sea él quien decida si su obra debe sobrevivir o ser destruida. `La habitación cerrada` es el último volumen de La trilogía de Nueva York y cierra espléndidamente esa magistral «banda de Möbius» literaria, ese conjunto de thrillers fascinantes, de pesadillas implacablemente lógicas en las que pareciera, según Pascal Bruckner, que la única libertad del hombre fuera la de imaginar su prisión, descubrir los límites antes de ser apresado dentro de ellos.

Ciudad de cristal
Quinn, que en otros tiempos fuera poeta y cuya mujer e hijo han muerto, vive en soledad escribiendo novelas policíacas. Alguien lo llama varias veces por teléfono en medio de la noche, tomándolo por un detective llamado Paul Auster, y solicitando su ayuda. Quinn decide al fin personificar al desconocido Paul Auster y conoce entonces a otro pálido poeta, que cuenta una historia aterradora: cuando nació, su padre lo encerró y aisló del mundo durante años para que pudiera hablar la lengua que olvidaron los hombres tras la construcción de la torre de Babel. Pero el niño fue rescatado y el padre recluido en una institución, de la que ahora está a punto de salir. El hijo teme por su vida y desea que el detective Paul Auster ?o Quinn? lo proteja. Ciudad de cristal inicia La trilogía de Nueva York, un deslumbrante conjunto de thrillers posmodernos que consagró a Paul Auster como un clásico contemporáneo.

Viajes por el Scriptorium
Un hombre mayor está encerrado en una habitación, sentado en una cama. No recuerda quién es ni qué está haciendo allí. Los pocos objetos que hay tienen una etiqueta con su nombre. Sobre un escritorio ve una pila de fotografías y otras de papeles cuya importancia no es capaz de descifrar. Ignora que está siendo vigilado: lo que leemos es el informe de los movimientos de este amnésico personaje al que llaman Mr. Blank y de las sucesivas visitas que irá recibiendo a lo largo del día. Una serie de enigmáticos personajes relacionados de algún modo con su pasado pretenden ajustar cuentas con él. Se sienten agraviados y ahora reclaman justicia.
A pesar de todo, otros le muestran su gratitud, como la mujer que se encarga de cuidarle, Anna (a quien está especialmente unido pese a haberle hecho algo terrible que no logra recordar). Cada visita proporcionará nuevas pistas sobre la identidad y el oscuro pasado de Mr. Blank. Aunque le resultan vagamente familiares, no recuerda exactamente qué le liga a esas criaturas resentidas, pero sí se intuye responsable, o directamente culpable, de su destino: «Piensa que son los agentes a quienes ha enviado de misión a lo largo de los años, y tal como ocurrió con Anna, quizá algunos, muchos de ellos, o todos en general no salieron muy bien parados».
¿Quién es realmente Mr. Blank? ¿Cuál es su relación con esos personajes que lo tienen encerrado? ¿De qué lo acusan? Uno de los misteriosos manuscritos que hay entre los papeles del escritorio encierra la clave de su situación actual. La novela en definitiva, una enigmática y fascinante reflexión sobre las inextricables relaciones entre lenguaje, memoria e identidad.

Ensayos completos
En `Ensayos completos` se reúnen por primera vez todos los textos ensayísticos de Paul Auster, gran parte de ellos inéditos hasta ahora en castellano, como el prefacio esencial a la obra del polifacético Joe Brainard `Me acuerdo` o sus reflexiones sobre el 11-S, escritas pocas horas después de los atentados. Así pues, Paul Auster posa su lúcida mirada sobre distintos aspectos de la realidad, recorre temas como la falta de vivienda o las protestas antibélicas, y nos descubre detalles de personalidades como Franz Kafka o Paul Celan, el funámbulo Philippe Petit o el historietista Art Spiegelman.

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