domingo, 16 de marzo de 2014

Memoria en las aulas

Memoria en las aulas: Una colección, desde y para el aula - Comisión Provincial por la Memoria
Los fascículos proponen un espacio para reflexionar con los docentes sobre la historia reciente de la Argentina. La idea es que el tema propuesto en cada número pueda abrirnos la puerta al debate y al análisis. Por esta razón, incluimos documentos y materiales relevantes para la comprensión de la problemática y para el trabajo en el aula.

1- Los recorridos de la Justicia: Del juicio a las Juntas a los nuevos juicios
En este sentido en este dossier proponemos analizar el recorrido que ha transitado la justicia desde el juicio a las Juntas hasta el presente, teniendo en cuenta los conflictos, las dificultades y las nuevas demandas que
emergen desde la sociedad, con el objetivo de visualizar y discutir sobre los diferentes sentidos que se le han establecido a la justicia.

1- Guía de Recursos para la Enseñanza del Pasado Reciente
Esta colección aborda los temas históricos anclándolos en las realidades locales, ofreciendo una nueva perspectiva para su tratamiento en el aula, que se potencia al incluir la mirada de los jóvenes en la forma de interrogar el pasado y contar la historia.
La escuela no es sólo un espacio para la transmisión de conocimientos sino que constituye un lugar para la producción de saberes y de nuevas estrategias para adquirirlo, aun en tiempos en que los contextos escolares no propician las mejores condiciones para hacerlo.
En cada número se elabora una propuesta pedagógica para trabajar en el aula sobre un tema particular de la historia reciente de nuestro país

2- Fin de época: la industria durante la última dictadura militar
La última dictadura militar produjo en el seno de la sociedad profundas y perdurables transformaciones que en cierta manera constituyen la matriz de nuestro presente.
En esta presentación abordaremos sus impactos en la esfera económico social.
Estas historias particulares de las fábricas SIAM (Lanús), La Cantábrica (Haedo), YPF (Berisso y Ensenada), entre otra, permiten analizar algunos rasgos de los cambios operados en el seno de la estructura económica argentina de las últimas décadas. La dictadura fue en parte aguas cuyos efectos en la industria argentina y en el mercado de trabajo son bien visibles.

3- La política social de las topadoras. Erradicación de villas durante la última dictadura militar
La configuración del régimen autoritario iniciado con el golpe de estado de 1976 implicó la puesta en marcha de diferentes estrategias y planes cuyo fin sería provocar una drástica transformación de la sociedad suprimiendo lo que la alianza golpista cívico-militar interpretaba como la cuna de todos los males de nuestra historia: el “populismo” y la “subversión”. Con su singular visión, ambos daban cuenta de todo aquello que había que “erradicar” y “exterminar” en pos de la construcción de una “auténtica democracia”, tal como designaban al régimen que proseguiría al gobierno militar, sin definición de tiempos ni reparos en cuanto a medios.
La “guerra contra la subversión” y el plan de “saneamiento de la economía” fueron sus dos pilares fundamentales pero no los únicos. En este dossier presentamos una faceta de las políticas de la dictadura militar poco indagada: la cuestión del control y reordenamiento del espacio urbano y por ende del asentamiento poblacional cuya política más audaz y enérgica fue la erradicación de villas de emergencias.
Estas investigaciones, además de aportar a la reconstrucción de los hechos, provocaron un trabajo sobre la identidad individual y colectiva tanto de los adolescentes, hijos o nietos de aquellos que fueron desalojados por la fuerza de las topadoras, como de la propia comunidad del barrio marcada por el estigma de su origen y también por los imaginarios sociales, tanto propios como del entorno, que presentan al “villero” como un inadaptado social, un indeseable, que vive en condiciones de abandono y desidia. La inclusión de esta temática para abordar en el aula la última dictadura militar, permite no sólo una comprensión más vasta de la misma sino que ofrece la posibilidad de profundizar sobre contenidos muy significativos para las comunidades implicadas en estos procesos y también problematizar e historizar las formas de discriminación y estigmatización sobre los sectores más pobres de nuestra sociedad.

4- Instantáneas. 30 años con memoria
En este Dossier revisamos los años 1976-2006, para focalizar en ellos algunos signos de la historia argentina más dolorosa.
Como si construyéramos un álbum fotográfico entre público y privado, seleccionamos momentos que consideramos significativos para comprender las raíces del presente. Cada foto impresa en este “álbum” es un indicio más que nos permite reflexionar en un juego permanente entre el pasado y el presente: es un disparador para pensar nuestra historia e identidad.
Redescubrir los acontecimientos de la historia reciente y enmarcarlos en un proceso político y social más amplio permiten cuestionarnos el hoy, y abrir las puertas para proyectarnos como sociedad, ya no sobre el vacío, sino sobre una experiencia transitada.

5- La educación durante la dictadura. (I)
La última dictadura militar produjo huellas profundas en el sistema educativo. A pesar de no haber desarrollado un proyecto educativo sistemático y orgánico, su impacto en la vida cotidiana de las instituciones, y en el funcionamiento regular del sistema educativo es innegable.
En este trabajo presentaremos algunas de las políticas educativas puestas en marcha durante el período 1976 – 1983. Como denominador común, estas políticas persiguieron ejercer un control pleno sobre los actores y las instituciones. Este control fue ideológico, pero también fue un control del comportamiento y de las relaciones cotidianas entre los actores escolares.
Por otra parte, estas políticas se articularon con elementos que ya se encontraban presentes en el dispositivo escolar construido durante un siglo. El ejercicio arbitrario de la autoridad, la vigilancia sobre el comportamiento y el pensamiento de alumnos y docentes, la ritualización y la burocratización de la enseñanza, fueron algunos de los elementos que la dictadura enfatizó en las escuelas pero que ya formaba parte de muchas de ellas.
Comprender este fenómeno nos debería permitir abrir interrogantes sobre cuáles son los aspectos de ese dispositivo escolar que aún persisten en la vida cotidiana de las escuelas.

6- La educación durante la dictadura (II): La Noche de los lápices
La politización de los sectores medios fue un rasgo que caracterizó a la Argentina de la década del sesenta y la primer mitad de los setenta. Su distintivo fue la presencia de los jóvenes. Las multitudinarias movilizaciones en calles, puebladas y universidades que se registraron en todo el país a lo largo de estos años estuvieron marcadas por su protagonismo. Pertenecientes a un sector social antes remiso a estos escenarios, los jóvenes fueron los nuevos actores que se sumaron a una protesta que había sido liderara desde la proscripción del peronismo casi exclusivamente por la clase obrera. Esta confluencia implicó una renovación en los repertorios de la acción colectiva y transformó el escenario. La oposición a la dictadura de Juan Carlos Onganía (1966-1969) fue el gran catalizador de esta activación política cada vez más extendida.
Emergieron así múltiples agrupamientos. La mayoría de ellos tuvieron un ideario emancipador que sostenía como proyecto la construcción de una sociedad radicalmente diferente a la de aquel momento. La desaparición de las desigualdades e injusticias sociales fue el punto que nucleaba a la mayoría de ellas, juntamente con la reivindicación de la liberación nacional y la lucha contra el imperialismo. La vía revolucionaria armada fue parte de este imaginario inspirado, sobre todo, en el modelo de la Revolución Cubana. Pero no toda esta energía social transformadora asumió este camino. Las prácticas no-violentas de acción política también se multiplicaron, en partidos, agrupaciones, sindicatos, asociaciones barriales, centros culturales entre tantos otros.
Las escuelas secundarias y las universidades no estuvieron ajenas a este proceso, sino todo lo contrario, fueron espacios donde se desarrolló una intensa actividad. A temprana edad muchos jóvenes comenzaron su inserción política a través de distintos ámbitos de expresión y acción, como por ejemplo, los centros de estudiantes. Las tomas de los edificios, las asambleas, volanteadas y pintadas sucedían a diario en los establecimientos educativos más movilizados.Buena parte de esta acción política radicalizada confluyó en el peronismo bajp la consigna del “luche y vuelve”, que apelaba al retorno del exilio de Juan Domingo Perón y el reclamo de elecciones democráticas.
Ambas aspiraciones se hicieron realidad en 1973.

7- Sindicatos y trabajadores. 1955/1973
El objetivo de este dossier es indagar en el período 1955 -1973, particularmente en las diferentes formas que fue adquiriendo la representación política de los trabajadores. Una etapa de tensiones entre gobiernos militares y democráticos, atravesada por la proscripción del peronismo, el autoritarismo y la violencia.
Un recorrido de algunas cuestiones clave vinculadas al movimiento obrero que consideramos pueden ayudarnos a comprender más profundamente el período posterior, signado por la última dictadura.

8- Sindicatos y trabajadores. 1973/1983
El 11 de marzo de 1973, después de 18 años de proscripción el peronismo retornaba al poder con el triunfo de la fórmula Cámpora –Solano Lima.
Los acuerdos políticos preelectorales entre Perón en el exilio y el gobierno militar habían impedido que el viejo líder se presentara como candidato. Pero de todos modos las urnas expresaron el resultado de una lucha que durante años habían llevado adelante amplios sectores de la sociedad: hombres y mujeres de los sectores populares, cuya historia política y social enlazaba con fuerza una identidad peronista; trabajadores, organizados o no, viejos dirigentes de la resistencia, los de más nuevo liderazgo, formados bajo la consigna “luche y vuelve”; sindicalistas, delegados de base, militantes políticos, militantes sociales.
“Cámpora al gobierno, Perón al poder” había sido la consigna de la campaña electoral llevada adelante protagónicamente por los sectores juveniles del peronismo, alentados por Perón desde el exilio y mirados con recelo por los que habían sido hasta entonces los depositarios incuestionados de la confianza del líder: los dirigentes sindicales

9- Hijos, Identidad y Política
A mediados de los años noventa se instaló en el escenario social un nuevo actor, eran los hijos de desaparecidos. Más allá de las implicancias políticas que esta nueva figura tendrá en la construcción de la memoria, su presencia vibrará sobre dos espacios. Desde lo público vinculado al reclamo de justicia y al quehacer político sobre las problemáticas del presente. Y desde lo privado, en la lucha cotidiana por recomponer la identidad y recobrar ese pasado que les es propio. Muchas veces la delimitación de estos dos espacios no será tan clara, o no tendría porque serlo.
En este dossier proponemos navegar sobre el entramado que, cubierto de diferentes discursos, prácticas y sentidos, nos permite analizar el trazado político de la memoria de la última dictadura militar –pensar en las tensiones entre ese pasado, sus huellas y las problemáticas del presente-.
También proponemos sumergirnos en el mundo de las representaciones que componen la identidad de los hijos; una experiencia cubierta por ausencias, presencias, recuerdos y el dolor.

10- Radicalización política en la Argentina, 1966-1973
El 28 de junio de 1966 se produce un nuevo golpe de estado en la Argentina, una parte de la serie abierta por el golpe militar de 1930 que derrocó al presidente radical Hipólito Irigoyen. Sin embargo, desde el derrocamiento de Juan Domingo Perón en 1955, las así llamadas “asonadas militares” se sucedieron casi constantemente, ya sea para derrocar gobiernos civiles o para condicionar fuertemente su capacidad de maniobra y de gobernabilidad
Sin embargo, además de las coyunturas estrictamente políticas de la Argentina, hay otros elementos que es necesario tener en cuenta para entender más cabalmente esos años. Por una parte, un fenómeno mundial: la emergencia de una nueva cultura juvenil. Los jóvenes –las diferentes “nuevas olas”- no sólo fueron ocupando progresivamente el espacio público sino que encararon diversas formas de acción que tuvieron un rasgo en común: el desafío a la autoridad. También las mujeres ocuparon un espacio novedoso en la escena pública y en la arena política. Los procesos de modernización cultural que se aceleraron en la década del 60 no dejaron afuera al arte aunque, como se verá más adelante, la relación entre las vanguardias estéticas y las vanguardias políticas no siempre fueron armónicas. Finalmente, los años sesenta fueron testigos de una nueva oleada de irrupción colectiva en las calles; así como el 68 es un año en el que la contestación y la protesta callejera fue el hecho privilegiado a nivel mundial, en la Argentina se puede seguir un ciclo de “puebladas”. La más conocida es el Cordobazo de 1969, aunque no fue única ni sintetiza el ciclo en su conformación ni en sus contenidos. Finalmente, estos años fueron el escenario de la emergencia de un fenómeno novedoso: la aparición de organizaciones que optaron por la acción directa armada como forma de hacer política.

11- Memorias Militares
En los últimos 25 años, las Fuerzas Armadas argentinas decidieron callar más que romper el “pacto de silencio” que rodeó a las actividades represivas. Sin embargo, esto no impidió que produjeran relatos y narrativas sobre los acontecimientos que las tuvieron como principal protagonista. En efecto, las instituciones armadas construyeron -y reconstruyen hoy- su propia versión sobre el régimen militar y la represión ilegal. Desde la transición democrática hasta nuestros días, en un contexto social y político adverso a los legados y herencias de la dictadura, las instituciones armadas se vieron forzadas a tomar posición frente a los debates que la sociedad civil ha mantenido -y aún mantiene- sobre la violencia vivida. De allí que las imágenes que construyen para sí mismas y presentan a la sociedad no están exentas de cierta dosis de calculo estratégico para evadir las responsabilidades tanto morales como jurídicas y políticas que le incumben por la desaparición de miles de hombres y mujeres.
Un inestable equilibrio entre olvido, selección, negación y falsificación, que le permiten lidiar con el problema de la justificación de procesos históricos que encierran violencia y deshumanización, da forma a la relación que las Fuerzas Armadas mantienen con su pasado autoritario. De modo tal que en sus memorias se reproduce una matriz narrativa que marca una continuidad con las representaciones que estimularon la criminalización de la Fuerzas Armadas, pero también se observa una dinámica que fue variando a lo largo de los últimos 25 años, en función de los cuestionamientos de la sociedad civil por los crímenes cometidos, las conquistas de los organismos de Derechos Humanos, la proclamación y derogación de las leyes de impunidad, las declaraciones mediáticas de los ex – represores, los cambios de sensibilidad social y política, las transformaciones en el escenario jurídico internacional, entre otros acontecimientos. En suma, en las visiones militares sobre el pasado reciente conviven pues tanto continuidades como transformaciones narrativas. Unas y otras son fruto de las negociaciones y confrontaciones que las instituciones armadas mantienen, para dentro, con el relato hegemónico sobre la “lucha contra la subversión”; para fuera, con el discurso de los organismos de Derechos Humanos y la memoria de los desaparecidos.

12- Censura Cultural y Dictadura
Indagar en las diversas cuestiones relativas a la censura cultural durante la última dictadura militar en nuestro país implica reconocer el carácter formativo, y no de mera reproducción de la ideología dominante, que tiene la cultura dentro de un proceso social. En ese sentido, las producciones simbólicas como la literatura, el periodismo, o las intervenciones de los intelectuales (tanto de los que fueron claramente opositores como de los que colaboraron en el diseño de políticas culturales que legitimaron el orden político, social y económico impuesto por el gobierno militar) confirman aquel rasgo determinante propio de la cultura.
Desde esta perspectiva es posible preguntarse, entonces, cuáles fueron aquellas políticas diseñadas e implementadas, con relación a la producción intelectual y literaria, cuáles sus efectos en la circulación de las obras, qué cambios generaron en las formas de leer, cómo modificaron las relaciones entre integrantes del campo cultural durante aquellos años, qué respuestas promovieron y cuáles obtuvieron.
Este dossier se propone contribuir a la elaboración colectiva de este tipo de preguntas y a la reflexión sobre las posibles respuestas.

13- Censura Cultural y Dictadura(II): Literatura Infantil y Juvenil censurada en la última dictadura
Una de las principales armas que utilizó el golpe de Estado de 1976 para derribar toda idea contraria al régimen fue un mecanismo de censura en la cultura que se reflejó en persecuciones y torturas a autores, prohibiciones de circulación de libros, canciones y otras expresiones; editoriales cerradas y bibliotecas vaciadas. Desde los mandos militares se pensaba que una de las principales formas de aniquilar al enemigo “subversivo” era instalar un plan de control allí donde se forjaran las ideas. Por eso la cultura y la educación fueron el blanco adoptado por la denominada “Operación Claridad”.
Esa ambición de acallar a toda una sociedad también se dejó ver en la literatura infantil y juvenil, donde, como se verá más adelante, se puso un especial énfasis no solamente en la circulación de las obras sino en sus autores y editoriales.
“¿Qué les podía molestar a los militares de un cuento para chicos?” es una pregunta recurrente. Y tiene varias respuestas. En primer lugar, hay que mencionar que cada texto, sea de ficción o de historia, poesía o manual, forma parte de la producción cultural de una época. En ese sentido, los años 70 marcaron un periodo de lucha y resistencia que se dejaba ver en las creaciones de carácter cultural y que se oponían al discurso del poder de la dictadura. En segundo lugar, también por aquellos años se vislumbraban los cambios que darían un vuelco en la literatura infantil, depositados en el lenguaje, en la transformación de las atmósferas en las cuales transcurren las historias, en una nueva relación con el lector y en el humor y la parodia como forma de criticidad. La fantasía, los finales abiertos, las preguntas,el color, las líneas de los dibujos que se salían de una figura “real”, eran capaces de abrir nuevos interrogantes en los chicos, y esto no convenció a los dictadores de turno. Justamente lo que menos vieron en las nuevas obras fue literatura. A través de cada historia se suponía un arma sospechosa, difusora de ideas peligrosas, que atentaban contra los valores de “la moral, la familia y la patria” que se pretendían imponer.

SUBVERSION EN EL AMBITO EDUCATIVO (CONOZCAMOS A NUESTRO ENEMIGO) - Ministerio de Cultura y Educación (1976)
1976: La dictadura cívico-militar impuso la represión también en las escuelas, con normas disciplinarias regidas por el autoritarismo y la impunidad que gobernaba nuestro país. La Junta Militar hizo circular en las escuelas, siendo de lectura obligatoria para los docentes, un manual denominado “ Subversión en ámbito Educativo” que contenía “indicaciones” para “detectar subversivos” en las aulas. El ámbito educativo, donde se forman niños, niñas y Jóvenes, era entendido por las Fuerzas Armadas como un lugar “del enemigo” en el que los derechos de los estudiantes y sus organizaciones debían ser erradicadas. Las Leyes de Educación a Nivel Nacional que hoy nos rigen consideran a la Educación como Derecho Social, expresan el respeto por los Derechos laborales de los docentes y consideran a los niños/as y jóvenes como sujetos plenos de derechos. Estas normas dan el marco legal hacia la Democratización de la Escuela y, en relación a los jóvenes legislan en favor de las Organizaciones Estudiantiles en sus diversas expresiones. Existen hoy en la Provincia de Buenos Aires mas de mil Centros de Estudiantes Secundarios en la provincia de Buenos Aires, expresión del protagonismo recuperado por los jóvenes en su compromiso social y político.


14- La clase trabajadora durante la última dictadura
Grandes núcleos de la producción académica y una parte significativa de los debates políticos y sociales sobre la última dictadura militar desarrollada entre 1976 y 1983 han tendido a concentrarse en las características del terrorismo de Estado y sus impactos, y en la confrontación entre organizaciones político-militares y fuerzas armadas. En este dossier nos proponemos retomar un eje central en esta historia que todavía no ha sido integrado en forma cabal por las visiones predominantes centradas en la historia política: el papel de la clase trabajadora durante la dictadura. Con el objetivo de abordarlo, retomaremos una serie de contribuciones realizadas desde la década del ´80 en adelante sobre las estrategias de trabajadores y sindicalistas frente a un proceso de cambio estructural que promovió una reconfiguración regresiva del sector industrial, una redistribución regresiva del ingreso de profundidad inédita y una reducción de las posibilidades de organización y lucha de la clase trabajadora.
El texto está organizado en tres grandes apartados. En primer lugar, se sintetizarán brevemente los cambios en las políticas económicas, laborales y represivas que afectaron a los trabajadores industriales y sus organizaciones durante este período. En segundo lugar, se analizarán algunas contribuciones sobre las formas de resistencia desarrolladas por trabajadores y sindicalistas tanto en el país como en el exterior, por parte de las bases y de la dirigencia sindical. En tercer lugar, se revisarán algunos aportes recientes que estudian el papel de la clase trabajadora durante la dictadura a partir de analizar casos específicos de empresas industriales que proponen distintas miradas sobre la cuestión de la resistencia

La entrega del poder por parte de las Fuerzas Armadas argentinas fue precipitada por la guerra de Malvinas, librada entre abril y junio de 1982 por la Argentina y Gran Bretaña. Fue un conflicto armado producido a partir de la disputa por la soberanía sobre el archipiélago austral, ocupado por la fuerza por la corona británica en 1833. Breve y cruenta, la guerra de Malvinas produjo el descrédito del gobierno militar y de las instituciones castrenses. El fracaso abrió la puerta para masivas denuncias por violaciones a los derechos humanos, e impulsó a los grandes medios gráficos, reticentes hasta ese momento, a difundir con amplitud informaciones acerca de las atrocidades cometidas por la dictadura.
En este marco, los ex soldados combatientes, sus familias, sus compatriotas y el estado argentino (en su último año de gobierno de facto y primeros democráticos) debieron procesar la experiencia de la guerra en las islas. Apareció un concepto clave: desmalvinización. Acuñado por el sociólogo francés Alain Rouquié, rápidamente alcanzó publicidad, no sólo por su eficacia sino porque diferentes políticas públicas que tenían a Malvinas como eje central se organizaron en torno a la idea de que “algo había que hacer con la guerra de Malvinas”. En líneas generales, la idea de la desmalvinización se entendió como la necesidad de “olvidar” Malvinas, la guerra, y por extensión, la defensa de la soberanía, los intereses nacionales, y a los protagonistas mayoritarios del conflicto: los jóvenes conscriptos recientemente desmovilizados, que irrumpieron en el último año de la dictadura y la “primavera democrática” con sus consignas radicales y su simbología a veces excesivamente militar en aquellos años.
Pero ¿qué significa desmalvinizar? Reponer elementos para conocer su origen, entender el contexto en el que se produjo y la forma en la que las primeras agrupaciones de ex soldados conscriptos actuaron en relación con este y en respuesta a otras políticas de olvido u ocultamiento es una forma de comprender los dilemas, las limitaciones y los desafíos que enfrentaba la sociedad argentina en la primera mitad de la década del ochenta.

Malvinas: Las violaciones a los ddhh en las islas
Hace treinta años tropas argentinas desembarcaban en las Islas Malvinas y así la dictadura cívico militar daba inicio a la guerra contra el Reino Unido. Las consecuencias de esa guerra fueron 649 soldados argentinos muertos, más de 1200 heridos y 250 soldados ingleses muertos. La guerra de Malvinas, y sus memorias, aún con sentidos disímiles -ya sea para repudiarla como para legitimarla-, remiten a inscribirla como un episodio de la dictadura militar. ¿Es posible escindir ambas cuestiones?
Las violaciones a los derechos humanos cometidas por los oficiales y suboficiales de las Fuerzas Armadas contra los soldados en las islas son indisolubles de las cometidas en el continente contra otros ciudadanos.
La guerra de Malvinas fue parte de la dictadura militar que la produjo. Los mismos oficiales que llevaron adelante el terrorismo de Estado, condujeron la guerra y disciplinaron a los soldados con las mismas metodologías del horror: vejámenes, estaqueos, torturas, simulacros de fusilamiento, castigo físico y presión psicológica.

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