domingo, 23 de marzo de 2014

24 de Marzo - Memoria Docente

24 de Marzo

Isauro Arancibia el primer Docente asesinado por la dictadura militar
En la noche del 24 de marzo de 1976, los militares genocidas asesinan, de más de 120 balazos, a Isauro Arancibia (Secretario General de CTERA) y a su hermano Arturo. Saquean su piecita en el fondo de su sindicato y, entre otras cosas, le roban un par de zapatos que sus sobrinos le habían regalado.

“Los maestros no dejamos de enseñar, enseñamos a luchar “

”Repito que tus inquietudes son sin causa. No pienso enmaridarme con la muerte porque a pesar de su justicia traidora… volveré y llenaré todos los ámbitos con mi canto que será vida y esperanza Volveré y amaré hasta quemarme”… Isauro Arancibia. (Carta a Amalia Arancibia.1959)

Francisco Isauro Arancibia
Nació en Monteros, provincia de Tucumán el 25 de marzo de 1926. Fue asesinado en la sede del Sindicato tucumano de docentes (ATEP) por las fuerzas del llamado “proceso de reorganización nacional”, el 24 de marzo de 1976. Su cuerpo recibió más de 70 balazos que terminaron con su vida y la de su hermano Arturo René, también docente, que se hallaba junto a él.
Fue maestro y, como tal, una expresión cabal de reciedumbre moral, de aguda percepción del tiempo que nos tocó vivir, de coraje cívico, de una inquebrantable voluntad para luchar y de una gran sensibilidad para comprender los problemas sociales.
Llegó a la Agremiación Tucumana de Educadores Provinciales en momentos difíciles. Recibió un gremio empobrecido , con docentes sumergidos económicamente y menospreciados socialmente. Se dio la tarea de canalizar la rebeldía latente en el gremio y orientó la acción hacia conquistas ciertas y verdaderas.
La huelga de 1958 fue una prueba de fuego. La lucha fue ardua pero fructífera ya que logró la unidad de la docencia, simentada, en la confianza con que el magisterio apoyó su accionar.
Se lanzó de lleno a consolidar la ATEP, convirtiéndola en una de las organizaciones gremiales más sólidas del país, ganándose el respeto y la admiración de muchos otros gremios. Forjador de
Organizaciones Confederales como C.G.E.R.A: que luego integraría el Acuerdo de Nucleamiento Docentes (1970), paso previo a la constitución de la futura CTERA, de cuya Junta Ejecutiva fue el primer Secretario Adjunto.
Arancibia no se limitó a ser sólo gremialista, fue un luchador social, y, como tal, trabajó junto a los obreros tucumanos del azúcar por sus reivindicaciones. La defensa de los derechos humanos también lo tuvo como protagonista. En junio de 1975 contribuye activamente a la formación de una Comisión de Derechos Humanos, que luego se plasmará en la Asamblea Permanente de los Derechos Humanos, cuya mesa integró.
Tenía gran fe en la educación como formadora de valores esenciales. Pensaba que era imprescindible darle un impulso renovador, transformador creador.
La Escuela Pública Argentina tuvo en él un defensor inclaudicable que luchó contra la injusticia y el privilegio. Y los docentes, un ejemplo permanente de coraje y consecuencia en la organización de los trabajadores.


Isauro Arancibia, maestro tucumano, gremialista, asesinado por la dictadura militar argentina en 1976. Su lucha, su legado


Homenaje al maestro descalzo
"...y sepan que solo muero si ustedes van aflojando.."
Video homanaje a Isauro y Arturo Arancibia, fusilados el 24 de marzo de 1976 en Tucumán por fuerzas militares y policiales comandadas por Antonio Domingo Bussi. Hecho por la Secretaría de DD.HH. de la CTERA


Marina Vilte
Su compromiso con la educación se inició en la época de estudiante como delegada estudiantil de la Escuela Normal Mixta “Juan Ignacio Gorriti” de la provincia de Jujuy.
En la década del 60 comienza su trabajo sindical como delegada de su escuela y en 1963 se desempeña como Secretaria de Organización de ADEP (Asociación de Educadores Provinciales de Jujuy). Participa frecuentemente en comisiones de Huelga done va señalando los caminos de lucha para lograr reivindicaciones de los trabajadores de la educación.
En 1971 asume la Secretaría General de ADEP y desde ese lugar sus anhelos y energías se direccionan a formar un Sindicato Único de Educadores Jujeños. En tal sentido convoca a docentes de todas las ramas para discutir juntos una política gremial útil para defender la Escuela Pública, necesaria para garantizar la igualdad de oportunidades.
Su convicción respecto de la Unidad Gremial la llevará a convocar a otros dirigentes de sindicatos provinciales para organizar el Frente Estatal y a participar con otras agremiaciones docentes del país
con el propósito de ir construyendo una herramienta común a todos los trabajadores de la educación.
Así en 1973, en Huerta Grande (Córdoba), contribuye con su voz y su accionar a crear la CTERA. Esa lucha de siempre es la que dejó huellas imborrables y sus palabras “no voy a claudicar”, retumban por los lugares por donde transitó: las escuelas, las asambleas, las calles, las cárceles…
Marina luchó, sin concesiones, por una educación Nacional y Popular y por una Democracia Sindical comprometida con la defensa de los trabajadores del sector. La Defensa de la Escuela Pública fue el objetivo de una lucha y el motivo por el cual la dictadura militar juzgó “conveniente” detenerla el 31 de diciembre de 1976. Desde entonces Marina está desaparecida.
Coplera de vocación, reivindicaba la cultura popular desde su origen en su Purmamarca natal. Marina sigue presente, por eso recordamos sus palabras: “En este proceso de cambios los docentes tenemos una participación activa, porque debemos imponer de una vez y para siempre la soberanía de las fuerzas del espíritu sobre la prepotencia arbitraria, la justicia que supone el derecho y la verdad sarmientina de que las ideas no se matan” (noviembre 1972)

Marina Vilte, maestra desaparecida durante la última dictadura cívico militar que sufrió nuestro país.
Reconstruyendo Memoria un recorrido por su vida.
Este vídeo fue realizado por docentes y estudiantes de la Esc. Municipal N° 1 "Maestra Marina Vilte".
Marina Vilte fue Secretaria Gremial de ADEP de la provincia de Jujuy por tres periodos consecutivos y co-fundadora de CTERA con el cargo de secretaria adjunta. Detenida en la madrugada del 31 de diciembre de 1976 no se supo más de ella... Este es un homenaje a Marina Vilte, ejemplo de honestidad, trabajo y compromiso.


Homenaje a la coplera, docente y sindicalista purmamarqueña Marina Vilte. Detenida y desaparecida por la dictadura militar en la Argentina, ella es el alma por la que se inició el Encuentro de Copleros en su pueblo, Purmamarca, hace 30 años. Su hermana Bety y su cuñado Mariano la recuerdan en este video, que quedó fuera de los extras del dvd de la película "Esta cajita que toco tiene boca y sabe hablar" (Argentina, 2009, 61 min), producido por La Pedregosa Películas y dirigido por Lorena García.


CAMINAMOS CON LOS ZAPATOS DE ISAURO
En la noche del 24 de marzo de 1976, los milicos genocidas asesinan, de más de 120 balazos, a Isauro Arancibia (Secretario General de CTERA) y a su hermano Arturo. Saquean su piecita en el fondo de su sindicato y, entre otras cosas, le roban un par de zapatos que sus sobrinos le habían regalado. Dice Eduardo Rosenzvaig: "Hay que recuperar esos zapatos porque un maestro no puede andar descalzo por el cielo...".
Eso pensé en estos dos días de caminata: ¡Estamos recuperando los zapatos de Isauro, como los recuperamos cada vez que libramos batallas por la escuela pública! Y eso es lo que hicimos estos dos días: librar una nueva batalla, una más de tantas. Este es un conflicto muy difícil. Complicado. Atravesado. Tenso. Sin embargo, en estos dos días no vi más que compañeros riendo, cantando, abrazándose, emocionados hasta las lágrimas, resueltos, confiados en la propia fuerza, comprometidos, seguros de la justicia de lo que pedimos, con anticuerpos para la manipulación, políticamente generosos, obstinados en la unidad, sintiéndose dueños de nuestro SUTEBA, preocupados por nuestros pibes, comprometidos con la escuela pública, vistiendo el guardapolvo blanco como nuestra segunda piel... Y pensé: ¡Esta pelea ya la ganamos compañeros! Porque no se mide en porcentaje la emoción y el nudo en la garganta, ni el sentirse compañeros (eso de compartir pan y paño), ni el orgullo de ser maestros, ni el abrazo, ni las consignas coreadas de a miles, ni esa sensación incomparable de sentirse digno, ni esa certeza absoluta de que la lucha vale la pena, ni esa confianza que solo se construye colectivamente...
Por eso me voy a dormir muy cansada, como todos ustedes, pero con la serenidad de que Isauro puede seguir andando descalzo por el cielo porque nosotros calzamos sus zapatos. Y yo, que tuve el privilegio de conocerlo, estoy segura que está feliz y orgulloso de todos y cada uno de nosotros.
Cecilia Martínez
Secretaria Adjunta SUTEBA


Marcha Blanca 1988
En 1988, la Marcha Blanca unificó a la CTERA. Fue una marcha que dio a los trabajadores de la educación la idea de unidad, no solamente la unidad en las organizaciones sindicales, que era un proceso que se venía logrando, sino la unidad en CTERA. “Con muchos compañeros era la primera vez que nos veíamos, la primera vez que nos veíamos en las calles con los salteños, tucumanos, jujeños y nos reconocíamos como trabajadores de la educación”
La Marcha Blanca de 1988 fue un hecho político de suma trascendencia para los docentes: fue el espejo que nos devolvió la imagen de lo que éramos capaces de hacer, la constatación de nuestra propia fuerza.
El proceso que derivó en aquella marcha comenzó a gestarse años antes, a fines de los 80, cuando se inicia una etapa de consolidación de la CTERA con la lucha por el salario básico unificado, paritarias nacionales y una ley nacional de educación.
El año 1987 había terminado con los docentes en la calle movilizados tras la consigna "Así terminamos, así no comenzamos". A comienzos de 1988 y frente a la inexistencia de respuestas por parte del gobierno, el conflicto se hizo inevitable. Pocos días antes del inicio del ciclo lectivo un Congreso Extraordinario votó la huelga por tiempo indeterminado.


MAESTROS DEL VIENTO - SUTEBA
El Documental que trata sobre la vida de Isauro Arancibia, Eduardo Requena y Marina Vilte



Eduardo Requena. Memorias de Vida
Nació el 15 de noviembre de 1938 en Villa María (Córdoba). Fue
estudiante primario en la Escuela de los Padres Primitarios, y secundario en el Instituto Bernardino Rivadavia, en el que luego sería profesor.
Su otra gran pasión fue el fútbol, llegando a jugar en primera división del club River Plate de Villa María.
En 1963 se recibió de profesor de historia y geografía desempeñándose en la escuela secundaria y en el profesorado de Bell Vilte, donde comenzó su actuación gremial al ser elegido delegado al Sindicato de Educadores Privados y Particulares de la provincia de Córdoba.
Su compromiso trascendía lo gremial y se articulaba con una militancia política y social en defensa de los intereses populares.
En 1973 participó como delegado y fue activo protagonista de las reuniones de Huerta Grande (Córdoba) y en el Congreso Unificador de la Docencia Argentina, donde nació la CTERA. Desde el comienzo de su actuación Eduardo había comprendido la necesidad de agrupar a todos los docentes en una central única.
Fue Secretario de la Rama de Docentes en las dos primeras Juntas ejecutivas de la CETRA (1973- 1976). Desde ese lugar trabajó por lograr una Educación al servicio del pueblo, por la unidad de los docentes y por su participación en la lucha con el conjunto de los trabajadores. El 23 de julio de 1976 fue secuestrado por un grupo de tareas del régimen militar.


Un maestro. Una historia de lucha, una lección de vida - Guillermo Saccomanno

“Que me hayan dejado sordo no quiere decir que me calle”

Orlando Balbo, “Nano”, discípulo de Paulo Freire, fue secuestrado el 24 de marzo del 76.
Logró sobrevivir a la cárcel de Rawson pero quedó sordo por efecto de la tortura. Se exilió en Roma gracias a monseñor Jaime de Nevares, fundador de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, quien, a su vuelta al país en 1985, le sugirió partir hacia Huncal, un paraje hostil perdido en la precordillera patagónica. Allí se dedicaría a la alfabetización de una comunidad mapuche, una experiencia educativa antológica, en la más cruda desolación. Años más tarde, también participaría en las luchas docentes de Neuquén, que incluye el asesinato del maestro Carlos Fuentealba a manos de la policía provincial.
…Cuando me metieron preso en el 76 me faltaba cobrar el proporcional de las vacaciones de la escuela. La directora y la secretaria sintieron culpa y vinieron a pagarme a la cárcel. Les pegaron un apriete terrible. Los milicos casi las dejan adentro. Las pobres huyeron despavoridas de la cárcel. Y el cheque quedó sin cobrar. Años más tarde, al volver del exilio, precisaba mis antecedentes docentes para armar un currículum y buscar trabajo. Llamé a la escuela. Me dijeron que estaría para un lunes. La directora ya no era directora. Pero al enterarse de que yo iría a la escuela, vino a encontrarme: …para los chicos fue un duelo que a usted lo metieran preso. Los chicos nos retaban, nos inculpaban. “¿y usted qué hace por él?”, me decían. “El maestro hizo cosas por nosotros. Y usted, que es la directora, ¿qué?”. Fueron ellos los que me empujaron a ir a pagarle a la cárcel.
En 1962 el peronismo está proscripto en la Argentina. Un pibe con una carabina al hombro acompaña a su padre campesino por las estancias para sublevar a la peonada: hay que impedir que voten como el patrón quiere. En la colimba, ese pibe será maestro en un cuartel en Junín de los Andes, donde trabará amistad con Diego Frondizi, militante de las Fuerzas Armadas Peronistas. Más tarde, en la universidad, se acercará al Peronismo de Base.
El Nano y Saccomanno se conocieron en el 69 cuando hacían la colimba en aquel cuartel del sur. En los años setenta, el escritor había dado por desaparecido al maestro. Hace tres años volvieron a encontrarse. “Yo cuento”, le dijo el Nano, “vos escribís”. El resultado es esta obra conmovedora, en la que confluyen la fuerza del educador que enfrenta la adversidad y el reclamo por un mundo más justo. En la apasionante historia del Nano Balbo se funden lo individual y lo social, para referir una voluntad transformadora.
Un maestro es una crónica íntima y colectiva de una generación, el relato arrebatador sobre un hombre que ha sido consecuente con sus ideales, que se impuso a su dolor personal y no ha perdido la esperanza de cambiar el mundo.

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