domingo, 2 de febrero de 2014

Milan Kundera

Milan Kundera (n. 1 de abril de 1929) escritor nacido en Brno, República Checa. Desde 1975 reside en Francia.
Al término de la Segunda Guerra Mundial se afilió al Partido Comunista del que fue expulsado tras los sucesos de 1948. Experto en historia del arte, estudió en el Carolinum de Praga y dio clases de historia del cine en la Academia de Música y Arte Dramático desde 1959 a 1969, y posteriormente en el Instituto de Estudios Cinematográficos de Praga. Fue jornalero y músico de jazz. Su primera novela, La broma fue traducida a doce idiomas y obtuvo en 1968 el Premio de la Unión de Escritores Checoslovacos. En 1968, a consecuencia de la invasión soviética a su país, sus obras se prohibieron y quedó sin empleo. En 1975 consiguió emigrar a Francia. Entre ese año y 1980, enseñó literatura comparada en la Universidad de Rennes, y más tarde en la École des Hautes Études de Paris. La vida está en otra parte obtiene el Premio Médicis a la mejor novela extranjera publicada en Francia durante el año de su aparición. Su siguiente novela, La despedida, obtuvo el Premio Mondello al mejor libro editado en Italia. En 1981, el conjunto de la obra de Kundera mereció en Estados Unidos el Commonwealth Award, premio otorgado simultáneamente al conjunto de la obra dramática de Tennessee Williams. Ese año la publicación en de El libro de la risa y el olvido le valió la revocación de su ciudadanía checa. En 1982 recibió el Premio Europa-Literatura. En 1984 publicaría La insoportable levedad del ser, considerada como una de sus obras cumbres. Ya en 1985, sería galardonado con el Premio Jerusalén. Tres años más tarde La insoportable levedad del ser sería llevada al cine de la mano del director Philip Kaufman, obteniendo un aceptable éxito.
A pesar de su militancia comunista en su juventud, Kundera se convirtió desde el inicio de su actividad literaria, en un crítico mordaz del socialismo. A su vez, su principal obra, La insoportable levedad del ser, se ha convertido en una referencia importante a la hora de intentar comprender la disidencia vivida en Europa del Este durante la Guerra Fría.
En el 2006 se publica por primera vez en su país su bestseller, La insoportable levedad del ser, 22 años después de que se editara en París.

La insoportable levedad del ser
Es uno de esos libros memorables que suelen utilizarse como pequeños hitos a la hora de seguir la bibliografía de su autor. Una novela completísima, llena de pequeños momentos donde el narrador consigue romper la realidad como si fuera una vidriera y dejar claro que no es una novela más, ni una historia de amor, sino todo un manifiesto sobre la vida y sus detalles.
Tomás, un médico mujeriego, conoce a Teresa casi por casualidad y se la lleva a la cama. Tras descubrir que ella no es como las demás (con ella el juego no es el mismo, parece ir más allá del sexo), inician un extraño romance lleno de contradicciones, como las aventuras de Tomás o lo pronto que comienzan a vivir juntos. Este encuentro tan accidentado será el centro de una espiral que obedece a la vez a la malicia del azar y la fatalidad del eterno retorno, y que irá volviéndose cada vez más dolorosa, más insoportable, a medida que vayan entrando personajes como Sabina (la atractiva fotógrafa) o Franz, el amante de ésta, un marido idealista que encuentra el sentido de su matrimonio en la infidelidad.
Pero eso es el argumento. Bajo un título que asusta y enamora, el libro realmente son páginas y páginas sobre cómo se toman los personajes la historia. Las incomodidades que le causa a Tomás la vida en pareja, los quebraderos de cabeza de Teresa al descubrir los celos, el miedo de Franz. Cómo estos personajes afrontan el mundo dentro de su paraíso/infierno particular, cómo respiran, se mueven y piden la hora, con una profundidad psicológica que (a veces, algunas) roza la perfección.

La Lentitud
Milan Kundera se sirve a la vez de una novela francesa del siglo XVIII y de una excursión que a él y a su mujer se les antoja hacer a un castillo de Francia convertido en hotel, para ir dando vida a una serie de personajes del pasado y del presente que terminan coincidiendo en un congreso de entomólogos que se celebra en sus salones. Personajes e historias de ayer y de hoy van entrelazándose de tal manera que a nadie sorprendera, por ejemplo, que un hombre enfundado en un casco de motociclista, azorado e impaciente, se aleje en su moto a toda velocidad, mientras otro, con una peluca blanca, adormilado y ensimismado, se sube a una calesa que parece salida de una estampa del pasado : el primero desea sin duda dejar algo tras de sí a toda prisa ; el segundo, en cambio, parece disponerse a rememorar, al paso lento del caballo, la noche que acaba de pasar con la intrigante y seductora Madame de T.

El arte de la novela
«¿Debo acaso insistir en que no tengo la más mínima ambición teórica y que este libro no es sino la confesión de un "practicante" ? La obra de cada novelista contiene una visión implícita de la historia de la novela, una idea de lo que es la novela : es esta idea de la novela, inherente a mis novelas, la que he procurado dejar hablar.»
En estos siete textos relativamente independientes, pero vinculados en un único ensayo, Milan Kundera expone su concepción personal de la novela europea («arte nacido de la risa de Dios»). ¿Está su historia en vías de terminarse ? El caso es que hoy, en la época de las «paradojas terminales», la novela «ya no puede vivir en paz con el espíritu de nuestro tiempo : si aún quiere ‘progresar’ en tanto que la novela, no puede sino hacerlo en contra del progreso del mundo».
Uno de los textos está dedicado a Hermann Broch, otro a Franz Kafka, y, desde la primera hasta la última línea, la reflexión de Kundera es una constante referencia a los autores que constituyen los pilares de su «historia personal de la novela» : Rabelais, Cervantes, Sterne, Diderot, Flaubert, Tolstoi, Musil, Gombrowicz. En dos diálogos, el autor habla de su propio arte (arte en el sentido casi artesanal de la palabra), de las distintas maneras de crear un «ego experimental» (personaje), de la polifonía, de la composición…

El libro de los amores ridículos
Tal vez por haber sido escritas en el periodo (entre 1959, y 1968) más feliz de la vida de Milan Kundera, según sus propias palabras, estas narraciones son las más alegres, las más seriamente desvergonzadas y las más reflexivamente divertidas de su obra. La farándula de personajes hedonistas que desfila aquí ante nosotros en busca de los juegos múltiples y contradictorios de la amistad, el amor y el sexo no puede sino incitar a la risa, atrapados como están en el mundo loco de severidad, hermetismo e inquisición que les rodea. Una risa auténtica, traviesa ; un humor sabio, sagaz y gozador

La vida está en otra parte
El autor inicialmente quiso llamar esta novela, La Edad Lírica. La edad lírica, según Kundera, es joven y esta novela, por sobre todo es una épica de la adolescencia, una épica irónica que suavemente erosiona los valores sacrosantos: la niñez, maternidad, revolución y aún la poesía. Jaromil es de hecho un poeta. Su madre lo hizo poeta y lo acompaña (figurativamente) a su lecho de amor y (literalmente)a su lecho de muerte. Un ridículo y conmovedor personaje, horrorificado y totalmente inocente, Jaromil es al mismo tiempo un verdadero poeta. No es asqueroso, él es Rimbaud. Rimbaud atrapado por la revolución comunista, atrapado en una farsa tenebrosa.

Los testamentos traicionados
Este ensayo está escrito como una novela: al filo de nueve partes independientes, los mismos personajes pasan y se cruzan : Stravinski y Kafka acompañados de sus peculiares amigos, Ernest Ansermet y Max Brod; Hemingway con su biógrafo ; Leos Janacek con su pequeña nación ; Rabelais con sus herederos : los grandes novelistas.
Y eso porque el arte de la novela es la protagonista indiscutible de este libro : el espíritu del humor que lo engendró ; su misterioso parentesco con la música ; su historia, que evoluciona ( como la de la música) en tres tiempos ; la estética de su tercer tiempo (el de la novela moderna) ; su sabiduría existencial.
Es precisamente a la luz de esta «sabiduría de la novela» como examina en este libro las grandes situaciones de nuestra era : los procesos morales contra el arte del siglo, desde Céline hasta Maiakovski ; el tiempo que pasa y hace que la identidad del «yo» presente se llene de incertidumbre con respecto al «yo» de ayer ; el recuerdo como una forma de olvido ; el pudor como noción esencial de una época basada en el individuo ; la indiscreción que, convertida en regla y costumbre, anuncia el crepúsculo del individualismo ; la fuerza misteriosa de la voluntad de un muerto ; los testamentos ; los testamentos traicionados (de Europa, del arte, del arte de la novela, de los artistas).

La inmortalidad
A partir del gesto encantador de una mujer de cierta edad, el escritor crea el personaje de Agnes, alrededor de la cual aparecerán su hermana Laura, su marido Paul, y todo nuestro mundo contemporáneo en el que se rinde culto a la tecnología y la imagen. Pero ¿y si el hombre no fuera sino su imagen ?, pregunta otro personaje, Rubens, quien comprueba finalmente que de la más excitante de sus amantes sólo le quedan dos o tres fotografías mentales. Esta novela transforma todos los aspectos del mundo moderno en cuestiones metafísicas. Su forma es polifónica : las aventuras de los personajes imaginarios se mezclan con la historia de dos candidatos a la inmortalidad, Goethe y Bettina von Armin ; la reflexión sobre el nacimiento del homo senti-mentalis en la historia de Europa alterna con las peripecias parisienses del singular profesor Avenarius, para quien el mundo de hoy no sirve sino como objeto de juego. Kundera tiene el don de decir del modo más cristalino lo que a uno le resulta más difícil decirse, y en esta novela alcanza la cima de esta facultad.

El telón
Sólo el gran arte de la novela es capaz de desgarrar por un instante el telón de prejuicios y preinterpretaciones con que desciframos no sólo nuestra vida sino la historia entera de la humanidad. Más aún: tal vez la novela sea el último observatorio que nos permite abrazar la existencia humana en su conjunto y lanzar «una mirada al alma de las cosas». El novelista y ensayista Milan Kundera nos invita en El telón a participar en el secreto diálogo que mantienen los grandes nombres de la tradición occidental. Unas obras iluminan a otras, los escritores descubren aspectos inusitados en sus antecesores, que a su vez inspirarán a sus sucesores de muy diversa manera: Rabelais, Cervantes, Diderot, Fielding, Flaubert, Joyce, Kafka, García Márquez... El resultado es una pequeña y particular «pléyade» literaria que Kundera comparte con los lectores y una iluminadora historia personal de la literatura

La identidad
Chantal y Jean-Marc viven juntos en París y se quieren, se quieren tanto que incluso parecen confundirse. Y es que, a veces, se dan situaciones en las que, por un instante, ninguno de los dos parece reconocerse, en el que la identidad del otro se disuelve y, de rechazo, duda de la suya propia. Todo el que ama, todo el que convive en pareja, lo ha vivido alguna vez, porque lo que más teme en el mundo quien ama es «perder de vista» al ser amado. Pues eso es lo que, poco a poco, va a empezar a ocurrirles a Chantal y a Jean-Marc. Pero ¿en qué instante, ante qué gesto y en qué circunstancia precisa comienza ese aterrador proceso? Kundera atrapa al lector en el pánico que acompaña ese instante de extravío y éste ya no tendrá más remedio que adentrarse en el laberinto que recorren Chantal y Jean-Marc y en el que más de una vez deberá cruzar la frontera de lo real y lo irreal —o entre lo que ocurre en el mundo exterior y lo que elabora una mente en solitario.

La broma
Ludvik Jahn, joven estudiante universitario y activo miembro del Partido Comunista checo, envía a una compañera de clase una postal en la que se burla del optimismo ideológico imperante. La broma no les hace la menor gracia a los dirigentes universitarios y, tras un juicio sumario, expulsan a Ludvik de la universidad y del Partido. Pero, paradójicamente, al caer en desgracia, se abre para Ludvik un mundo aún desconocido. Atrapado entre dos amores, el de Lucie, tierno y desesperado, y el de Helena, apasionado y cínico, Ludvik va, sin embargo, de tropiezo en tropiezo, transformando su vida en un cúmulo de situaciones a cual más grotesca y risible.
De hecho, con el paso del tiempo, la vida de Ludvik se convertirá en una enorme broma pesada: ya no podrá culpar al destino, porque ya no puede sino culparse a sí mismo.

El libro de la risa y el olvido
Tamina, a quien el exilio obliga a trabajar como camarera, lucha desesperadamente contra el olvido que empieza ya a difuminar el recuerdo de su marido, muerto y a todas luces irreemplazable. La historia de esa hermosa exiliada contiene las dos verdades fundamentales del libro: la experiencia trágica de Praga y la de la vida en el mundo occidental, sometida a la perspectiva escéptica del autor. Esta novela excepcionalmente viva en contrastes alterna situaciones políticas con escenas de un erotismo ambiguo, un relato onírico con una enorme farsa en la que unos poetas ebrios —Goethe, Petrarca y Lérmontov— intercambian frases tan incongruentes como insultantes. Las siete partes de esta «novela en forma de variaciones», según el propio autor, se suceden como siete etapas de un viaje.
El humor aparece teñido de profunda tristeza: asombro ante la fragilidad y vulnerabilidad del erotismo, que en cualquier momento puede degenerar en risible pantomima, vértigo ante la Historia, cuya progresión es una carrera hacia su fin, reflexión sobre el destino del escritor y de su país, amenazado entonces por la aniquilación y el olvido.
Desde sus inicios, Milan Kundera persigue un mismo proyecto estético: la unión de los imposibles, lo más serio y lo más frívolo, lo más real y lo más lúdico. Aquí lo ha alcanzado plenamente.

Cultura y Existencia Nacional
La siguiente conferencia fue dictada en Praga en 1968. De la Primavera de Praga, a la Caída del Muro de Berlín, hay en la Cultura interrogantes que persisten.
Pese a que las naciones son mortales, que su existencia es histórica y que el concepto mismo de nación es relativamente moderno, los pueblos en su mayoría no tienen duda alguna en cuanto a su identidad nacional y la consideran como algo tan evidente que tienden a atribuirla a un don de Dios o de la naturaleza. Son capaces de considerar su cultura, su régimen político y hasta sus fronteras como creaciones humanas, susceptibles de ser cuestionadas y de constituir problema, pero no así su existencia nacional. La historia convulsionada y golpeada del pueblo checo, que en cuanto a nación ha rozado la muerte varias veces, nos ha precavido de la ilusión de nuestra esencia eterna. [...]

La despedida
En un balneario algo trasnochado convergen temporalmente ocho personas cuyas circunstancias se van entretejiendo paulatinamente hasta formar, con la precisión de una telaraña, una trama en la que todos, directa o indirectamente, acaban viéndose atrapados : el músico célebre y la hermosa enfermera que quiere quedarse embarazada , la celosísima esposa del músico y el joven mecánico enamorado de la enfermera , el ex convicto, víctima de las purgas de su país, que va a despedirse de la muy cerebral Olga , el ginecólogo, con sus fanfarrones proyectos demográficos , el rico excéntrico, una versión de santo moderno. La despedida tiene la ligereza y la magia de un vals, de «un sueño de una noche de verano». Pero, tras esta forma intencionadamente frívola, se oculta la pregunta más grave : ¿merece el hombre vivir en esta tierra ? ¿Acaso no hay que «liberar el planeta de la garras del hombre» ? En este sentido, cuesta imaginar algo más glacial y más profundo que la aparente ligereza de Kundera.

La ignorancia - Milan Kundera
Una mujer y un hombre se encuentran por casualidad durante su viaje de regreso al país natal del que emigraron hace veinte años. ¿Podrán reemprender una extraña historia de amor, apenas iniciada entonces en su tierra ? El caso es que, tras tan larga ausencia, «sus recuerdos no se parecen». Porque «nuestra memoria, la pobre, ¿qué puede hacer ? Sólo es capaz de retener del pasado una miserable pequeña parcela sin que nadie sepa por qué precisamente ésa y no otra…». Vivimos sumidos en un inmenso olvido, y no queremos saberlo. Sólo aquellos que, como Ulises, vuelven después de veinte años a su Ítaca natal pueden ver de cerca, atónitos y deslumbrados, a la diosa de la ignorancia.

La fiesta de la insignificancia - Milan Kundera
Proyectar una luz sobre los problemas más serios y a la vez no pronunciar una sola frase seria, estar fascinado por la realidad del mundo contemporáneo y a la vez evitar todo realismo, así es La fiesta de la insignificancia. Quien conozca los libros anteriores de Kundera sabe que no son en absoluto inesperadas en él las ganas de incorporar en una novela algo «no serio». En La inmortalidad, Goethe y Hemingway pasean juntos durante muchos capítulos, charlan y se lo pasan bien. Y en La lentitud, Vera, la esposa del autor, dice a su marido: «Tú me has dicho muchas veces que un día escribirías una novela en la que no habría ninguna palabra seria… Te lo advierto: ve con cuidado: tus enemigos acechan». Pero, en lugar de ir con cuidado, Kundera realiza por fin plenamente en esta novela su viejo sueño estético, que así puede verse como un sorprendente resumen de toda su obra. Menudo resumen. Menudo epílogo. Menuda risa inspirada en nuestra época, que es cómica porque ha perdido todo su sentido del humor.

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