domingo, 2 de febrero de 2014

Amy Lab

Nunca digas nunca
La vida de Jacq da un giro trágico e imprevisto cuando pierde a sus padres y se ve obligada a trasladarse a un pueblo de la sierra de Madrid. Mientras trata de reponerse, tendrá que adaptarse a un país que le resulta ajeno y a un grupo de desconocidos, entre ellos, Samuel. Pronto se hará un hueco entre su pandilla e irá ganándose la confianza de todos, excepto la suya. Pero ¿qué es lo que le ocurre a ese chico? ¿Cuál es la razón de ese haloenigmático que lo envuelve? Jacq no puede evitar hacerse preguntas acerca de este extraño que ahora duerme en la habitación de al lado y por el que empieza a sentir algo que se niega a reconocer. Las tardes en el bar, las risas en el lago y las fiestas nocturnas se convertirán en su día a día, pero tras todo ello se guarda un secreto que todos conocen y que nadie parece querer desvelar. Cada gesto es una señal; cada trozo de pasado, una pista que seguir y a Jacq se le acaba el tiempo. ¿Será capaz de unir todas las piezas del misterio? ¿Será más fuerte ese fantasma que el amor que comienza a sentir?

Pero a tu lado
Álex es una estudiante de segundo de Bachillerato. Es divertida, inteligente y tiene muchos amigos. Pero su vida amorosa no está al mismo nivel. En realidad, ha sido bastante decepcionante hasta el momento, así que este año Alexia ha decidido centrarse únicamente en sus estudios. Claro que no contaba con la llegada de Oliver, su desconcertante nuevo vecino. Oliver es realmente atractivo —como su amiga Gaby se esfuerza en recordarle—, pero de una manera salvaje que inquieta a Álex. Oliver es duro y distante hasta la insolencia pero, a través de esas visitas inesperadas por la terraza de su habitación, Alexia descubrirá también a un joven tierno y pasional cuyo misterio los llevará al límite.
Y es que, a veces, el verdadero misterio, aquello que hace fascinante nuestras vidas, está más cerca de lo que pensamos

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