martes, 28 de enero de 2014

Gillian Bradshaw

Es una de las escritoras de narrativa histórica más importantes de Gran Bretaña. Licenciada en Literatura e Historia Clásica en la Universidad de Cambridge, sus obras destacan por el riguroso trabajo de documentación e investigación que realiza antes de escribirlas. De sus diez novelas publicadas en inglés hasta la fecha, SALAMANDRA ha editado la trilogía sobre Bizancio compuesta por Teodora, emperatriz de Bizancio, El faro de Alejandría -que obtuvo un extraordinario éxito de ventas en nuestro país-y Púrpura imperial, El heredero de Cleopatra y ahora El contador de arena. Ganadora del Premio Alex 2001, Gillian Bradshaw reside actualmente en Inglaterra.

Teodora, emperatriz de Bizancio
Bizancio, a mediados del siglo VI. Bajo el reinado del emperador Justiniano I y su esposa Teodora, el joven Juan, hijo de un magistrado rural, se presenta en palacio y solicita una audiencia con la emperatriz. Para sorpresa de todos, logra su objetivo, y a partir de ese momento comienza una carrera política que culminará en las más altas esferas del poder imperial.
El misterioso ascenso de Juan es la clave que utiliza Gillian Bradshaw para descubrir la extraordinaria vida de Teodora, cuyo carácter firme y decidido, fino olfato político e ideas innovadoras —promovió importantes leyes de protección de la mujer— fueron piezas fundamentales del brillante reinado de Justiniano.


El faro de Alejandría
Novela histórica. El entretejido de la historia permite recorrer las colonias de Alejandría (Egipto), Éfeso (Turquía) y la Tracia del imperio romano de occidente en sus postrimerías del siglo IV.
La joven Caris obligada por su origen noble a contraer matrimonio con el cruel gobernador Festino, la joven Caris de Éfeso huye en dirección a Alejandría disfrazada de eunuco. Su sueño es estudiar el arte de Hipócrates y dedicarse a la medicina, un sueño imposible para una mujer en el año 371 d.C. No obstante las dificultades, Caris logra convertirse en médico y, gracias a sus conocimientos, acercarse a las más altas esferas del poder en pleno ocaso del Imperio Romano.

Púrpura imperial
Desde la antigua Hispania hasta los territorios más ricos de Italia y Siria, con el Mediterráneo como mar interior, el Imperio Bizantino domina el mundo civilizado hasta los confines del norte, donde los hunos desafían las gloriosas conquistas del general Belisario. Sin embargo, en los palacios de Constantinopla son muchos los que consideran al emperador Teodosio una persona débil, incapaz y demasiado tolerante ante la disidencia religiosa y los enemigos bárbaros. Y mientras en la corte aumentan las intrigas políticas, en Tiro, el antiguo centro comercial del mundo cartaginés, la esclava Demetrias, la más diestra de las tejedoras de seda del imperio, ha recibido la orden de confeccionar un manto de color púrpura para uso exclusivo del emperador. Pero al cumplir su cometido, la humilde artesana se ve inmersa en una conspiración para derrocar a Teodosio. Así pues, el destino de Demetrias quedará íntimamente ligado al devenir de un imperio socavado por la ambición de quienes juraron defenderlo.

Ciudadano del imperio
Hermógenes, un comerciante romano originario de Alejandría decide partir a la capital del Imperio con la intención de cobrar una deuda familiar. El deudor es Tario Rufo, un rico e influyente cónsul romano que no sólo se negará a devolver el dinero al joven, sino que intentará acabar con éste en una emboscada. Hermógenes logrará salvar la vida gracias a la intervención desinteresada de una exgladiadora de origen cántabro. A pesar de las amenazas de Rufo y el círculo de amistades de éste, el griego no cejará en su empeño de ver saldada la deuda, ya que ésta provocó la ruina de su familia.
Su objetivo le llevará a recorrer las calles de la ciudad, conocer gente de estratos sociales muy dispares y tener que sortear todo tipo de problemas en una Roma en que las luchas por el poder estaban a la orden del día.
Tomando a Hermógenes como referente, Gilliam Bradshaw describe las dificultades con que se encontraba todo aquel que en teoría disfrutaba del estatus de ciudadano romano en un imperio en el que sólo se consideraba así al nacido en Roma

El contador de arena
Adelantado a su tiempo y conocido universalmente por el célebre principio que lleva su nombre, el griego Arquímedes fue un pionero del actual método científico, además de notable matemático y pensador. Discípulo de Euclides e hijo del astrónomo Fidias, su azarosa vida resulta tan apasionante como formidable el poder de su intelecto. En esta rigurosa novela histórica, Gillian Bradshaw —autora de grandes éxitos como El faro de Alejandría, Púrpura imperial, Teodora, emperatriz de Bizancio y El heredero de Cleopatra— presenta al lector un Arquímedes de carne y hueso, un ser humano excepcional que, inmerso en la convulsa época que le tocó vivir, tuvo que enfrentarse a múltiples dilemas Deslumbrado por las maravillas de Alejandría tras una estancia de tres años y decidido a radicarse allí para siempre, el joven Arquímedes se ve obligado a volver a Siracusa, su ciudad natal, para ocuparse de su padre enfermo. El contraste no puede ser mayor: de la deslumbrante cuna del saber ha pasado a una ciudad entregada a los frenéticos preparativos para una cruenta guerra contra la poderosa Roma. Convertido por las circunstancias y el destino en el principal artífice de los ingenios bélicos con que se intentará repeler la invasión del coloso romano, Arquímedes atrae la atención del tirano Hierón, quien intenta retenerlo a toda costa en su corte. Y pese a que el mayor deseo del genial griego es volver a Alejandría para perfeccionar sus conocimientos y reunirse con Marco, el leal esclavo que lo ha acompañado desde siempre, un inesperado motivo lo empuja a permanecer en Siracusa, un motivo que ni siquiera su pasión por el saber y la ciencia podrá obviar y que, a la postre, lo obligará a recorrer un sendero salpicado de gloria, amor, guerra y traición.

Norte Oscuro
Año 208 d.C. La paz en el norte de Britania hace tiempo que no es más que una ilusión. Las tribus bárbaras del otro lado del muro de Adriano son cada vez más agresivas y amenazan con invadir el territorio romano, de manera que al emperador, Septimio Severo, no le queda más opción que atacarlas con su poderoso ejército. Memnón sirve en una unidad de caballería auxiliar, y está especializado en rastrear el terreno. El soldado se toma esta invasión como todo en la vida: de forma ligera y sin pensar demasiado en las consecuencias.
Pero, nada más llegar a la isla, se ve obligado a salvar la vida al secretario personal del emperador y a una de las sirvientas de la emperatriz, que han sido capturados por los bárbaros. Será entonces cuando comience a vislumbrar las batallas internas de la corte, las intrigas y traiciones que pueden dar al traste no sólo con la campaña del emperador, sino también con la misma vida de Memnón.
Dependerá entonces de la ayuda de sus amigos, de su propia astucia y su capacidad de supervivencia si quiere evitar una masacre que amenaza con llevar una guerra civil a las mismas calles de Roma.

Rodas: La Hija Del Sol
Primavera del 246 a.C.
Cuando el Atalanta, barco de guerra de la república de Rodas, destruye una embarcación pirata, se sitúa, sin saberlo, en el ojo de un huracán inesperado. Entre las víctimas que rescata de los piratas se encuentra una hermosa mujer, Dionisia, favorita del rey de Siria, conocedora de un secreto capaz de sumergir a todo el Mediterráneo oriental en una guerra larga y de vencedor incierto.
Isócrates, el capitán del barco de guerra, un hombre sencillo que ha dedicado toda su vida a combatir la piratería, se verá envuelto en un conflicto diplomático difícil de manejar, tendrá que conseguir evitar que estalle la guerra entre los tres imperios que rodean a Rodas: Egipto, Siria y Macedonia. Amenazado de muerte por la despiadada reina siria Laodice, viajará de un lado a otro del mar en un intento por atrapar a su mayor enemigo y salvar a Dionisia de una muerte segura.

El heredero de Cleopatra
Considerado por algunos la pieza clave de la posible unión entre Roma y Egipto, y despreciado por otros como el indigno fruto de la pasión amorosa de Julio César por Cleopatra, Cesarión es tal vez el personaje más enigmático de aquella fascinante época histórica. Supuestamente asesinado por orden de Octaviano, el hijo adoptivo y sucesor de César, que lo veía como una seria amenaza para sus sueños de expansión del Imperio, poco se sabe de la suerte que corrió el joven heredero de Cleopatra. Apoyándose en la hipótesis de un Cesarión que, tras sobrevivir al intento de magnicidio, se enfrenta al terrible dilema de cambiar de identidad y rehacer su vida o sucumbir ante lo inevitable, Gillian Bradshaw narra la dramática situación de un joven obligado a renunciar a sus valores más preciados, el deber y el honor, para iniciar en el anonimato un recorrido por tierras de un Egipto que falsamente creía conocer y cuya maravillosa riqueza se despliega ahora ante sus ojos. Desprovisto de títulos, posesiones e incluso de su nombre, este viaje, tanto geográfico como íntimo, hará que afloren en Cesarión sentimientos prohibidos como la amistad, la honestidad y el amor, que abrirán en él las puertas hacia la verdadera percepción de la condición humana.

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