sábado, 28 de diciembre de 2013

Simon Scarrow

Nacido en Nigeria y tras crecer viajando por varios países,
Simon acabó viviendo en Londres, donde comenzó a escribir su primera novela tras acabar los estudios. Pero pronto decidió volver a la universidad y se graduó para ser profesor (profesión que recomienda).
Poco a poco fue compaginando la enseñanza con la escritura, hasta que en 2005 decidió dedicarse de lleno al oficio de escritor

Serie Águila
El sentido del humor, la humanidad de los personajes, la recreación de la vida cotidiana en Roma, acompañados de un profundo conocimiento de las costumbres militares de la época y una trama llena de aventuras explican el éxito de esta saga.

1. El águila del imperio
En esta primera entrega de la serie asistimos a los primeros pasos de Marco Licinio Cato, quien en Roma obtiene la libertad a cambio de enrolarse en la legión. Tras una primera campaña en Germania, viaja a las islas británicas, tierra de brujas habitada por salvajes. De la mano del rudo centurión Lucio Cornelio Marco, iniciará una emocionante y divertida carrera militar. La segunda legión augusta, por entonces al mando de Vespasiano, será testigo de sus primeras hazañas.

2- Roma Vincit!
En el verano del año 43 d. C., la invasión romana de Britania se encuentra con un obstáculo inesperado: la desconcertante y salvaje manera que tienen los rudos britanos de enfrentarse a las disciplinadas tropas imperiales. La situación es desesperada, y quizá la inminente llegada del emperador Claudio para ponerse al frente de las tropas en la batalla decisiva sea el revulsivo que unos legionarios aterrados y desmoralizados necesitan.

3- Las garras del águila.
Tras la sangrienta conquista de Camuloduno, durante el crudo invierno del año 44 d.C. el ejérctio romano se prepara para extender la invasión de Britania con un contingente de 20.000 legionarios armados hasta los dientes. El general Aulo Plautio confía en que la llegada de la primavera facilite la campaña, pero, inesperadamente, su familia es raptada por los druidas de la Luna Oscura.

4- Los lobos del águila
Aún en Britania, Quinto Licinio Cato ve la alegría de su ascenso a centurión empañada por una misión casi imposible: convertir a una tribu de bárbaros, los Lobos, en una unidad al servicio del ejército romano que deberá cubrirle las espaldas en su avance por el interior del país. Los infructuosos intentos por dotarlos de disciplina, pese a la ayuda de Macro, darán pie a divertidas escenas, pero hay poco tiempo para las bromas cuando una turbamulta de salvajes se dispone a atacarles.

5- El águila abandona Britania
En lo que parece que va a ser el ataque definitivo contra las hordas de Carataco, la tercera cohorte debe desempeñar un papel de primer orden, cortando una posible retirada. Sin embargo, el fracaso en el cumplimiento de esta misión, la desbandada que éste provoca y las luchas internas en el seno de la propia cohorte va a desencadenar una situación crítica. En su búsqueda de una cabeza de turco, el nuevo centurión superior se fija en los centuriones Macro y Cato que tendrán que tomar una difícil decisión.

6- La profecía del águila
Nuestra pareja de centuriones formada por Macro y Cato se encuentra en Roma a la espera de ver cómo se resuelve el conflicto en que se han visto metidos como resultado del asesinato del general Plautio, cuando, inesperadamente, cae en sus manos una misión de la que depende el futuro del Imperio romano. Esta vez tendrán que recuperar unos papiros de incalculable valor que se hallan en manos de una horda de piratas, lo que les obliga a embarcar y enfrentarse a los terribles piratas que por aquella época (45 a.C.) pugnaban con las tropas romanas por el control del Mediterráneo. Esta vez nuestros protagonistas, además de no tener ninguna experiencia en el mar deberán soportar la compañía de su acérrimo rival, Vitelio.

7. El águila en el desierto
Cuando a Roma llegan noticias del deplorable estado en que se encuentran las tropas que controlan las fronteras orientales del Imperio y de los escándalos en que se ven implicados sus oficiales, se decide mandar a dos centuriones experimentados para restaurar el orden en una zona de vital importancia estratégica. Como no podía ser de otra manera, Macro y Cato son los elegidos. Sin embargo, el caso en que se halla sumido el ejército imperial es el menor de los problemas a los que deberán enfrentarse. Bannus, un cabecilla local, está encendiendo los ánimos y atizando el ardor guerrero de los habitantes de Judea recordando el nombre de un oscuro personaje crucificado en Jerusalén hace ya casi setenta años.

8- Centurión
Palmira es apenas un pequeño reino en pleno desierto objeto de deseo tanto de Roma como de Partia, no hay duda de que puede convertirse en una auténtica pesadilla para el Imperio, y, cómo no, para el prefecto Macro y el centurión Cato.
Una revuelta en Palmira hace que el Imperio mande tropas para ayudar al rey y defender las fronteras, pero la intimidante presencia de los legionarios lleva a Partia a desencadenar una guerra de consecuencias insospechadas en un territorio que Macro y Cato conocen mal, pero que no tardan en aprender a odiar, y en el que la táctica de las falanges resulta insuficiente ante jinetes y arqueros tan hábiles como los partos. Y lo único que les faltaba era la sospecha de que existe un traidor en sus propias filas, quizás en círculos muy próximos al propio rey, o que Cato se enamorara de la aristócrata hija del embajador romano.

9- El Gladiador
Tras sus peripecias por Palmira, Macro y Cato regresan por mar a Roma cuando una violentísima tormenta los lanza a un escenario dominado por el caos. Creta acaba de ser víctima de un terremoto devastador que ha acabado con casi toda autoridad romana, y los habitantes de la isla intentan sobrevivir como pueden en un ambiente dominado por la miseria y la anarquía. Cuando Macro y Cato intenten tomar las riendas de la situación e imponer un mínimo control, descubrirán que el hambre, el riesgo de epidemias y las carencias de personal sanitario suficiente son sólo males menores.
Un viejo amigo de los dos oficiales romanos, Ajax, ha encontrado en el desorden creado por el terremoto una oportunidad excelente para liderar un levantamiento de esclavos.

10. La Legión
Macro y Cato los dos oficiales romanos se trasladan a Egipto para enfrentarse de nuevo a su viejo enemigo Áyax, quien se ha convertido en una pesadilla para los navegantes y los pueblos costeros egipcios. Además, las tropas nubias no dejan de acosar las fronteras del Imperio, y todo ello está socavando la autoridad de Roma en Egipto. En cualquier momento puede estallar la revuelta, pues Egipto se ha convertido en el granero de un imperio que parece insaciable, y la presión fiscal puede resultar finalmente insoportable para el pueblo egipcio.
Aun así, Roma apenas ha dispuesto tres legiones desplegadas en tan inmenso territorio para proteger sus intereses. El hecho de que al frente de una de ellas se encuentren Macro y Cato es garantía de aventuras, riesgo, y de mucha diversión.

11- Pretoriano
En el año 51 d.C., Roma se ha convertido en una ciudad demasiado peligrosa, incluso para el emperador Claudio. La traición acecha en cada recodo, en cada callejuela, tras cada columna. Por si fuera esto poco, el poder de un movimiento republicano clandestino, los Libertadores, ha extendido sus tentáculos por todas partes y parece que ha conseguido infiltrarse incluso en la Guardia Pretoriana, y su propósito parece ser acabar con la vida de Claudio. Llegados a este punto, el emperador decide poner el asunto en manos del secretario imperial, Narciso. El enemigo íntimo de Macro y Cato sabe que puede contar con la lealtad absoluta de esos dos veteranos hacia Claudio, y que no pondrán reparos a una misión sumamente arriesgada: infiltrarse en el cuerpo de élite romano, que apesta a corrupción. Macro y Cato no pueden ni imaginar lo que allí encontrarán, pero si es la muerte, no será Narciso quien llore su pérdida.

Serie Revolución
Con un extraordinario sentido del ritmo, un talento natural para la recreación de ambientes y una penetrante agudeza en el retrato psicológico de Napoleón Bonaparte y el duque de Wellington, Simon Scarrow relata las trayectorias de estas vidas cruzadas y narra los apasionantes y trascendentales años de iniciación a la táctica militar y a las intrigas políticas de dos personalidades subyugantes.

1. Sangre joven
En esta primera entrega, relata los apasionantes años de formación de dos militares y políticos cuyo enfrentamiento cambiaría por completo la faz de Europa.
La batalla de Waterlooo (1815) convirtió en dos de las mayores figuras históricas de todos los tiempos a Wellington y Napoleón, dos hombres, curiosamente nacidos en el mismo año, y cuyas trayectorias, surgiendo de ambientes tan dispares, guardan interesantes paralelismos.
Mientras un joven Arthur Wesley está haciendo sus primeras armas en Irlanda y Flandes, Napoleón Bonaparte se ve envuelto en la Revolución Francesa y en la guerra contra Prusia, Inglaterra y Holanda, sin embargo, nada de ello distraerá a Wellington de sus intentos de conquistar a Kitty Pakenham, ni a Napoleón de su cortejo a la bella y coqueta Josefina.

2- Los Generales
Los generales nos presenta a Wellington y Napoleón como dos jóvenes emprendedores insatisfechos con su situación. Napoleón es un joven oficial de la Francia revolucionaria dispuesto a poner de manifiesto su ardor militar durante las campañas en Italia y Egipto, lo que no tarda en llevarlo a lo más alto de la política francesa. Mientras, Wellington embarca con destino a la India, donde se gana la admiración de sus superiores por su inteligencia táctica.
Tras sumergirnos en el fragor de sus respectivas batallas y mostrar sus ambiciones, en una novela de dimensiones épicas Simon Scarrow nos deja, sin aliento, a las puertas del crucial enfrentamiento en la península Ibérica, de la lucha por la supremacía entre Francia e Inglaterra, pero también del enfrentamiento entre dos personalidades irrepetibles.

3- A fuego y espada
Las vidas de Napoleón Bonaparte y Arthur Wellesléy guardan paralelismos ciertamente curiosos. A finales de 1804, mientras el ya coronado emperador de los franceses llega a la conclusión de que Josefina no será capaz de darle nunca un heredero, el joven aristócrata británico ve en las campañas en Europa el modo idóneo de huir de una relación con Kitty Pakenham que no responde en absoluto a las expectativas que él se había creado.
Curiosamente, ambos dirigen entonces los ojos hacia la península Ibérica: Napoleón con el objetivo de poner a uno de sus hermanos al frente de un país en el que la política y la religión se han convertido en grandes campos de batalla entre la aristocracia, el clero y el pueblo llano, Wellesley, con la intención de huir del politiqueo de baja estofa que se ha adueñado de Londres y con el deseo de eclipsar la aureola que rodea al héroe del momento, el capitán Nelson

4- Campos de muerte
A la altura de 1810, Wellington y Napoleón se encontraban en la cumbre de su fama y eran ya sin duda los militares más prestigiosos de su tiempo. La guerra de Independencia española convirtió a Wellington en poco menos que un héroe nacional en su país, pero él sabía bien que la verdadera prueba de fuego sería un enfrentamiento estratégico que deseaba tanto como temía: una batalla contra tropas comandadas por Napoleón. Por su parte, las legiones francesas estaban por entonces empeñadas en una de las campañas más duras que emprendieron, en los inhóspitos campos de Rusia, a punto para batirse en la mayor batalla nunca hasta entonces librada en Europa, la de Leipzig. Sin embargo, el momento en que Napoleón y Wellington se verán las caras se acerca, y promete convertirse en un gran acontecimiento histórico, Waterloo.

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