jueves, 5 de diciembre de 2013

Nathaniel Hawthorne

Hawthorne, Nathaniel (1804-1864)
Novelista estadounidense. Nació el 4 de julio de 1804, en Salem (Massachussets). Cursó estudios en el Bowdoin College y al acabar se dedicó a la literatura. Al no gozar del reconocimiento del público, intentó destruir todas las copias de su novela Fanshawe (1828), cuya edición costeó. Además escribía artículos y cuentos breves para periódicos. Algunos de estos cuentos se recogieron en Historias dos veces contadas (1837). Cuentan que iba cada día a la biblioteca Athenaeum para investigar y escribir durante unas cuantas horas. En 1839 fue contratado para trabajar como tasador en la Aduana de Boston. Dos años más tarde publicó una serie de apuntes sobre la historia de Nueva Inglaterra, destinada al público infantil, que llevaba como título La silla del abuelo: relatos para los jóvenes (1841). Se une a la sociedad comunal de la Granja Brook, cerca de Boston. Al ser tan duro el trabajo en la granja y no encontrar tiempo para escribir, a los seis meses abandona la comunidad. En 1842 contrae matrimonio con Sophia Amelia Peabody estableciéndose en Concord (Massachussets). Durante los cuatro años siguientes escribió cuentos que, más tarde, fueron publicados bajo el título de Musgos de una vieja rectoría (1846). Entre ellos se encuentran El entierro de Roger Malvin, La hija de Rappacini y El joven Goodman Brown. En 1846, fue supervisor de la Casa de Aduanas de Boston y en 1849 fue despedido, por una reestructuración política. Por entonces ya había comenzado a escribir La letra escarlata (1850), historia sobre una puritana adúltera, Hester Prynne, que, dando muestras de gran lealtad, se niega a revelar el nombre de su amante. Considerada como su obra maestra. En 1850 se radica en Lenox (Massachussets) allí escribió La casa de los siete tejados (1851) y el Libro de las maravillas para chicas y chicos (1852). Durante una corta estancia en West Newton (Massachussets) escribió La estatua de nieve y otros cuentos contados dos veces (1852) y La granja de Blithedale (1852) inspirada en su estancia en la granja Brook. En 1852, regresó a Concord, donde escribió una biografía en compañía de su amigo, el también escritor Franklin Pierce, que llegaría a ser presidente de los Estados Unidos. Tras su elección, recompensó a Hawthorne con el cargo de cónsul en Liverpool. Durante los dos años siguientes, vivió en Italia, tomando anotaciones para El fauno de mármol (1860), obra simbólica. En 1860 regresó a su país. Murió el 19 de mayo de 1864 en Plymouth (New Hampshire) mientras se encontraba de viaje con Pierce, y esta enterrado en Concord.


Libro de maravillas para niñas y niños
En 1838, Nathaniel Hawthorne le propuso a Henry Wadsworth Longfellow escribir juntos una versión infantil del mito clásico de la caja de Pandora, pero aquel proyecto nunca se materializó. Unos años más tarde, Hawthorne escribió este Libro de maravillas, en el que nos ofrece una adaptación libre y vivaz de seis leyendas de l a mitología griega. El autor se propuso modernizarlas y despojarlas de lo que definió como «la fría luz de la luna» aquello que, con el paso de los siglos, las había hecho languidecer. Los seis mitos escogidos fueron: la historia de Perseo y la Medusa («La cabeza de la Gorgona»); la fábula del codicioso rey Midas («El toque de oro»); el mito de la caja de Pandora («El paraíso de los niños»); el viaje de Hércules al Jardín de las Hespérides («Las tres manzanas de oro»); el amor de Baucis y Filemón («La jarra milagrosa») y el encuentro entre el mítico caballo alado Pegaso y su único jinete, Belerofonte («La Quimera»).

El sillón del abuelo
¿Quién se iba a imaginar la cantidad de historias y de Historia, de impagables lecciones, que poseía aquel viejo sillón tras su insulsa apariencia? No, desde luego, ellos: Laurence, Clara, Charley y la pequeña Alice, devorando despreocupadamente los atardeceres de su arrebatadora infancia, corriendo de aquí para allá en el jardín de sus sueños, mientras el Abuelo dormitaba, como siempre, apoyado en su ostentoso respaldo, bajo el rugido poderoso del león tallado sobre su cabeza, con la mitad de su alma en los lejanos e irrecuperables días del pasado y la otra mitad alerta y al cuidado de las más ligeras variaciones en los juegos de sus queridos niños, puro y alocado presente, junto a los que brincaba, lleno de promesas, la esperanza de todo lo venidero... Tras el sillón se encontraba la historia de un roble, la del hombre que lo derribó para hacer de él un mueble confortable y la de todos aquellos que se sentaron en él a lo largo de la Historia de aquel gran sueño que fue América desde el primer desembarco. A bordo del sillón, poniendo a prueba sus poderosas junturas, se ocultaban viajes, soledades, largas noches en vela aguardando amantes, ideas, versos, revoluciones... vapuleos, matanzas, sueños e ilusiones...
“El Abuelo se quedó impresionado ante la idea de Laurence de que el histórico sillón pudiera poseer una voz propia y verter a través de ella la sabiduría acumulada de dos siglos”.

Cuentos contados dos veces
Nathaniel Hawthorne es justamente reconocido por la singularidad de sus alegorías y simbolismos, y también por su insólita capacidad de escrutar la psicología y la moral humanas. Sus escritos, de atmósfera enigmática, llevaron a Borges a compararlo con Melville y Kafka. Los relatos que conforman estos Cuentos contados dos veces—y que supusieron el comienzo de una fama que ha acompañado al escritor desde entonces—revelan, a través de sus personajes y situaciones, soledad y desasosiego, y, al cabo, una sensibilidad de turbadora vigencia.

Musgos de una vieja casa parroquial
En los veintiséis relatos alegóricos, fantásticos e históricos que forman Musgos de una vieja casa parroquial, Hawthorne ahonda en esa exploración oscura y compleja del mal, la conciencia moral y el pecado que, a ojos de Edgar Allan Poe, le condujeron a las más altas esferas del arte. Henry James dijo de Hawthorne que fue capaz de «transmutar la pesada carga moral del puritanismo en la substancia misma de su imaginación; evaporarla en los ligeros y delicados vahos de la creación artística».

El experimento del doctor Heidegger
El experimento del doctor Heidegger es uno de los primeros relatos de Nathaniel Hawthorne. Al parecer, Hawthorne lo había desechado como un artificio propio de un escritor joven, pero al ser plagiado, increíblemente, por Alejandro Dumas, Hawthorne concluyó que el relato tenía sus méritos, y que no dejaría al arrebatador Dumas salirse con la suya.
El relato (cuento, diría su autor) nos ubica en una reunión de ancianos decrépitos, cuyo anfitrión es a medias científico, a medias brujo, y completamente desgastado por los años. Esgrimiendo una rosa seca, conservada dentro de un volúmen de magia, este hechicero les propondrá a sus huéspedes realizar un experimento a prueba de incrédulos.

La casa de los siete tejados
Publicada en 1851, y unánimemente reconocida como la mejor novela norteamericana de este período.
La novela cuenta la historia de una casa maldita. A finales del siglo XVII, emplazada en el corazón de Salem, el venerable coronel Pyncheon decide construirse una ostentosa mansión en el lugar donde antes se había levantado la cabaña de Mathew Maule, un hombre turbio que había sido condenado por brujería en un juicio presidido por el coronel. De camino al cadalso, Maule había proferido una maldición contra el coronel: «Dios le dará sangre para beber». El día de la inauguración de la casa, el coronel muere repentinamente. Y sus descendientes heredan la casa y el infortunio.

La letra escarlata
La letra escarlata narra la historia de Hesner Prynne, una mujer acusada de adulterio y condenada a un castigo infame: Llevar marcada en el pecho la letra A, por adúltera. Pero las implicancias de esta marca sobrepasan el adulterio en sí, adquiere en la novela la forma global del pecado, la idea brutal de que los errores se cargan eternamente.

Historias breves
En 1842 Hawthorne se casó con Sophia Amelia Peabody, de Salem, y la pareja se estableció en Concord (Massachusetts) en una casa llamada Old Manse (vieja rectoría). Durante los cuatro años que vivieron allí, el autor escribió numerosos cuentos que, más tarde, fueron publicados bajo el título de Musgos de una vieja rectoría (1846). Entre ellos se encuentranEl entierro de Roger Malvin, La hija de Rappacini? y El joven Goodman Brown?, en los que revela su preocupación por los efectos del orgullo y el pecado, a través de la alegoría y de la utilización del símbolo

No hay comentarios:

Publicar un comentario