sábado, 19 de octubre de 2013

Sándor Márai

imagenSandor Marai (Hungría, 1900-1989) 
Narrador, poeta y dramaturgo húngaro nacionalizado estadounidense en 1952. Su verdadero nombre era Sándor Grosschmid. Nació en Kassa (actualmente Košice, Eslovaquia). En 1918 trabajó como editor en Budapest y al año siguiente se trasladó a Berlín y, poco después, a Frankfurt, donde se dedicó al periodismo. Fue designado en 1945 miembro de la Academia Húngara de Ciencias. En 1948 abandonó Hungría en protesta por la ocupación soviética del país. Vivió en Suiza, Italia y Estados Unidos. Existen ediciones en castellano de sus obras Música en Florencia, traducida del alemán por Oliver Brachfeld, y El último encuentro, La herencia de Eszter, Divorcio en Buda y La amante de Bolzano. Se ha comparado la obra de Sándor Márai con la de Thomas Mann y Gyula Krúdy. El autor manifestó en una ocasión que veía cómo se desintegraba la clase media húngara, cuyo modo de vida conocía a fondo por haber nacido en el seno de una familia de ese sector social y por haberlo hecho objeto de una observación minuciosa: `tal vez la única obligación de mi vida y de mi trabajo como escritor sea elaborar el proceso de esa desintegración`. Sándor Márai se quitó la vida en 1989 en su exilio en San Diego, California.

El último encuentro
Un pequeño castillo de caza en Hungría, al pie de los Cárpatos, donde alguna vez se celebraron elegantes veladas y cuyos salones decorados al estilo francés se llenaban de la música de Chopin, ha cambiado radicalmente de aspecto.
El esplendor de antaño ya no existe, todo anuncia el final de una época. Dos hombres mayores, que de jóvenes habían sido amigos inseparables, se citan a cenar tras cuarenta años sin verse. Uno ha pasado mucho tiempo en Extremo Oriente, el otro, en cambio, ha permanecido en su propiedad. Pero ambos han vivido a la espera de este momento, pues entre ellos se interpone un secreto de una fuerza singular. Todo converge en un duelo sin armas, aunque tal vez mucho más cruel, cuyo punto en común es el recuerdo imborrable de una mujer. La tensión aumenta, línea tras línea, hasta que se hace casi insoportable, pero la prosa continúa, implacable, precisa, fiel reflejo del empeño de los protagonistas por hurgar hasta en lo más recóndito de sus almas, allí donde se encuentran esas verdades cuyo descubrimiento provoca, al mismo tiempo, un insoslayable dolor y un incontenible impulso vital.

La amante de Bolzano
Casanova, fugitivo de la justicia, decide recuperar a Francesca, la única mujer que ha amado. Pero el esposo de ésta le ofrece dinero y la libertad a cambio de decepcionarla. Ella, con su discurso sincero y apasionado, obligará al curtido aventurero a enfrentarse con el terror del vacío, la soledad y el exilio.

La herencia de Eszter
Instalada en la casa que heredó de su padre y con la sola compañía de una pariente anciana, Eszter es una mujer soltera que vive con la placidez y tranquilidad de quien ha logrado adaptarse a lo que la vida le ha deparado. Hasta que un día, inesperadamente, recibe un telegrama de Lajos, viejo amigo de la familia, anunciando su inminente visita. Canalla encantador y sin escrúpulos, cuyas magníficas dotes de actor le confieren un poder de seducción irresistible, Lajos no sólo traicionó a Eszter, sino también destruyó a su familia y les quitó todo lo que poseían, salvo la casa en la que viven y cuyo jardín es su único y escaso medio de subsistencia. Ahora, tras una prolongada ausencia, Lajos regresa y Eszter se prepara para recibirlo conmovida por un torbellino de sentimientos contradictorios. Con la inevitabilidad del destino como eje central de la narración, La herencia de Eszter se desarrolla de una forma totalmente inesperada y paradójica. El vividor y mentiroso Lajos, con su inagotable energía, es un vendaval de vitalidad, alegría y pasión por la vida que sólo por el hecho de existir pone permanentemente en entredicho la aparente solidez de las convenciones morales más arraigadas.
La extraña
Rodeado del bullicio de las numerosas familias que veranean en el concurrido Hotel Argentina, en Dubrovnik, Viktor Askenasi, respetado profesor del Instituto de Estudios Orientales de París, soporta a duras penas la asfixiante canícula de la costa dálmata. Cercano a la cincuentena, el profesor ha emprendido un viaje en soli tario por el Mediterráneo movido por una inquietud que lo perturba desde siempre y que lo llevó, unos meses antes, a dar un vuelco radical a su vida. Pese a haber descubierto un reducto de libertad, y estar dispuesto a asumir las consecuencias de sus actos como un paso ineludible en el camino hacia la plenitud, Viktor constata que esa libertad tiene otra cara imprevista que lo sume en el desconcierto. Así pues, atormentado por la duda, en un arrebato llama a la puerta de la mujer desconocida con la que acaba de cruzarse en el vestíbulo del hotel, sin saber si del otro lado del umbral lo aguarda la penumbra de la locura o la luz de la verdad.
Un relato que narra un viaje hacia lo más recóndito del alma humana, la ambigüedad del amor, la angustia de la incertidumbre y el abismo de la soledad. Su protagonista, Viktor Askenasi, es un hombre en busca de respuestas, un espíritu insatisfecho para quien lo que llamamos amor conduce apenas a una felicidad transitoria, antesala de la inevitable destrucción

Divorcio en Buda
El último expediente llegado a la mesa de trabajo de Kristóf Kömives, juez en Budapest de entreguerras, es el divorcio de los Greiner. Un caso más, excepto que el nombre de soltera de la mujer, Anna Fazekas, hace perder al magistrado su inmutable serenidad. El alegre desparpajo de la juventud, un paseo por el lago, una mira da arrebatadora: la evocación de aquellos instantes fugaces son suficientes para perturbar, después de tantos años, el aparente sosiego de su intachable vida burguesa.

La hermana
La pasión, el dolor, la enfermedad, el éxtasis del arte y el misterio de la muerte son algunos de estos temas intemporales que Sándor Márai trata magistralmente en estas páginas, la última obra que publicó en su país, Hungría, antes de exiliarse.
En la cumbre de su carrera como pianista, Z. se dirige en tren a Florencia invitado por el gobierno italiano para dar un concierto. Poco antes de cruzar la frontera, se siente indispuesto y, tras su actuación, debe ser ingresado en un hospìtal florentino aquejado de una rara enfermedad vírica. Allí,. mientras se debate entre la vida y la muerte, tendrá lugar un diálogo intenso y decisivo con el médico que lo atiende, una indagación sin concesiones sobre el precario equilibrio entre el poder curativo de la ciencia y el espíritu de lucha del paciente. Una noche, presa del delirio causado por la morfina, Z. escucha una voz femenina que le susurra: `no quiero que mueras`. las palabras actúan como un revulsivo que lo llevará a replantearse aspectos fundamentales de su vida.
Pocas veces una novela ha tratado contanta elegancia y lucidez la profunda relación entre médico y enfermo. Ante el ineludible encuentro con el dolor y la enfermedad, a Z. sólo le queda bucear en los límites de su ser y de sus fantasmas personales

La mujer justa
Tres voces, tres puntos de vista, tres sensaciones diferentes para desentrañar una historia de pasión, mentirar, traición y crueldad .
Una tarde, en una elegante cafetería de Budapest, una mujer relata a su amiga cómo un día, a raíz de un banal incidente, descubrió que su marido estaba entregado en cuerpo y alma a un amor secreto que lo consumía, y luego su vano intento por reconquistarlo. En la misma ciudad, una noche, el hombre que fue su marido confiesa a un amgio cómo dejó a su esposa por la mujer que deseaba desde años atrás, para después de casarse con ella perderla para siempre. Al alba, en una pequeña pensión romana, una mujer cuenta a su amante cómo ella, de origen humilde, se había casado con um hombre rico, per el matrimonio había sucumbido al resentimiento y la venganza. Cual marionestas sin derecho a ejercer su voluntad, Marika, Péter y Judit narran su fallida relación con el crudo realismo de quien cosnsidera la felicidad un estado inalcanzable

Liberación
En los días previos a la Navidad de 1944, en Budapest, una joven llamada Erz sébet trata de asegurar un nuevo escondite para su padre, un célebre hombre de ciencia, astrónomo y matemático, a quien persiguen la Gestapo y los cruces flechadas por sus conocidas simpatías liberales. Finalmente, tras dejar a su padre a salvo en un pequeño escondite subterráneo, Erzsébet halla refugio en un sótano del otro lado de la calle, junto con un nutrido grupo de sus conciudadanos. Allí permanecerá las cuatro semanas que durará el asedio del Ejército Rojo, que lleva en las inmediaciones de Budapest desde noviembre. En ese rincón oscuro de caos y hacinamiento, Erzsébet nunca deja de creer que llegará la «liberación», que los rusos no tardarán en llegar y que todo cambiará. La madrugada del 19 de enero, aparece ante la puerta del refugio el primer ruso, pero nada será como Erzsébet ha imaginado.

Los rebeldes
Apenas unos meses antes del final de la Primera Guerra Mundial, cuatro jóvenes acaban sus estudios y se enfrentan al último verano de la adolescencia. En cuestión de semanas serán llamados a filas y enviados al frente, un frente del cual sólo llegan noticias nefastas. Así, unidos por su aversión a lo que promete ofrecerles la madurez, Tibor, Ábel, Erno y Béla crean un universo particular y juegan a desafiar todas las reglas: beben y fuman en exceso, juegan a las cartas, se inventan extravagantes historias, cometen pequeños hurtos... Ante la ausencia de padres, tíos y hermanos mayores, realizan su propio aprendizaje de la vida libres del control familiar, hasta que la aparición de un improvisado mentor, un avieso actor que está de paso en la ciudad, hará que sus juegos, y sus vidas, se precipiten por caminos insospechados que los llevarán hacia un dramático desenlace.

A la temprana edad de treinta y cuatro años, Sándor Márai escribía un libro de memorias de una madurez sorprendente. Fruto de una vida intensa y viajera, las asombrosas páginas de Confesiones de un burgués contienen la raíz de toda la obra del gran escritor húngaro. Aquí están sus lecturas, su obsesión por escribir, su pasión por el periodismo, sus amantes, su matrimonio, los encuentros con autores célebres, los viajes, el sentimiento de desarraigo, el fantasma del alcoholismo.
Descendiente de una rica familia de origen sajón, afincada desde hacía siglos en Hungría, Márai inicia su relato con una descripción de la próspera y confiada burguesía a la que pertenece, que parece vivir en un mundo ideal en el que reinan la cultura y la tolerancia. Esta plácida existencia se verá truncada abruptamente el verano de 1914, en Sarajevo, con el asesinato del heredero al trono de los Habsburgo. Márai es llamado a filas con diecisiete años y, al finalizar la guerra, su familia lo envía a Alemania a estudiar periodismo. Allí, como periodista del prestigioso diario alemán Frankfurter Zeitung, Márai comienza un peregrinaje por la Europa de los años veinte: de Leipzig a Weimar, de Francfort a Berlín, será testigo de la rápida transformación de un continente que, entregado a la frivolidad y el desenfreno, ignora las corrientes de odio que crecen en su seno y que lo conducirán irremediablemente a la catástrofe. Florencia, Londres, Oriente Medio y, por supuesto, París, eje central de la vida bohemia y cosmopolita, serán parte del itinerario de Márai, hasta que por fin, desaparecida su familia y su clase social y desmembrado su país, opta por recluirse en la única patria posible para un escritor, «la patria verdadera, que quizá sea la lengua o quizá la infancia». Así pues, su destino iba a ser dejar constancia de una cultura cuyo esplendor y ocaso había vivido en carne propia, y relatar la historia de esa dolorosa ruptura como último narrador de un universo «que creía en la fuerza de la inteligencia y el espíritu»

¡Tierra, tierra!
Segunda obra autobiográfica de Sándor Márai tras Confesiones de un burgués, éste es el libro más íntimo y desgarrador de todos los escritos por el gran autor húngaro. La clarividencia de su visión política, la profundidad de su análisis histórico, su perspicacia psicológica y su inteligente ironía confluyen en un relato apa sionante en el que la Historia se convierte en un asunto personal, en una realidad palpable que traza ineludiblemente el destino de las personas.Escrita veinte años después de los acontecimientos evocados, ¡Tierra, Tierra! sitúa al lector como testigo directo de la agonía de la cultura europea, del proceso burtal de bolchevización emprendido por Rusia y de la indiferencia de Occidnete hacia la suerte de cien millones de europeos de esa periferia que formaba el antiguo imperio austrohúngaro.

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