domingo, 13 de octubre de 2013

José Maria Eça de Queirós

José Maria Eça de Queirós (Póvoa de Varzim, 25 de noviembre de 1845 — París, 16 de agosto de 1900) es considerado por muchos el mejor escritor realista portugués del siglo XIX. Fue autor, entre otras novelas de reconocida importancia, de Los Maia. Sus trabajos se disponen hoy en más de veinte idiomas. 
En español, toda su obra literaria ha sido traducida ya, habiendo sido vertida entre otros, por Ramón del Valle-Inclán, Wenceslao Fernández Flórez, Julio Gómez de la Serna, Carmen Martín Gaite y Jorge Gimeno. No se dispone aún de algunas crónicas, valiosísimas, de sus ensayos y correspondencia. Pero ha sido publicada la correspondencia que mantuvo con Fradique Mendes: era un personaje inventado por el propio Queirós, junto con otros intelectuales de la época (Antero de Quental y Batalha Reis). 
Su libro El crimen del padre Amaro fue base para una película mexicana del año 2002, El crimen del padre Amaro. Dirigida por Carlos Carrera y protagonizada por Gael García Bernal y Ana Claudia Talancón. La película traslada la historia de Queirós al México actual. Fue nominada al Oscar como mejor película extranjera y al Globo de Oro en la misma categoría. En el Festival de Cine de La Habana obtuvo el premio de mejor guion Vicente Leñero. Recientemente, ha sido motivo de inspiración: el cineasta Manuel de Oliveira, con el apoyo de la Televisión de Catalunya, llevó a la pantalla grande el cuento de Eça `Singularidades de Una Chica Rubia` (2009). 
En 1872 su carrera diplomática lo llevó a La Habana. Desde entonces viviría alejado de su país natal, al que sólo regresaría durante periodos breves de tiempo. Residió en Cuba dos años, durante los cuales aprovechó también para viajar por Estados Unidos y América Central. No obstante, prosiguió sus colaboraciones con diarios portugueses, y en 1874 apareció en el Diário de Notícias su relato breve `Singularidades de Uma Rapariga Loura`. 
Fue destinado a Inglaterra, al consulado de Newcastle-upon-Tyne, en 1874. Allí redactó su tercera novela, El primo Basilio, que concluyó en 1875. Durante su estancia en Newcastle, remitió regularmente al diario de Oporto A Actualidade los artículos que luego constituirían su libro Cartas de Inglaterra. Por entonces concibió el ambicioso proyecto de escribir una serie de doce novelas sobre la vida portuguesa, con el título genérico de `Escenas de la vida portuguesa`. En 1878 fue transferido a Bristol. Trabajaba por entonces en la novela La capital, que no llegaría a publicar en vida (aparecería póstumamente, en 1925), y en la que se considera su obra más destacada, la extensa Los Maia. Si las dos obras citadas son la quintaesencia del realismo, Queirós frecuentó también relatos en los que lo fantástico tiene una gran importancia, como es el caso de El mandarín (aparecido en 1880 en el Diário de Portugal), y La reliquia (1887).

Memorias de una horca 
Este bellísimo relato, cargado de ideas y de amaneramiento romántico es obra de un diplomático portugués que hasta a Borges sedujo

El Mandarín
En el rincón más apartado de la China existe un mandarín más rico que todos los reyes que nos cuentan las historias y las fábulas. Nada sabes de él, ni de su nombre, ni de su rostro, ni de la seda con que se viste. Para heredar sus inagotables caudales basta con que toques esa campanilla que está a tu lado sobre un li bro. El mandarín solamente exhalará un suspiro en los confines de Mongolia. En ese momento será un cadáver. Y tú verás a tus pies más oro del que puede soñar la ambición de un avaro. Tú, que me lees y eres hombre mortal, ¿tocarás la campanilla?

Los Maia
Los Maia cuenta la historia de la decadencia de una gran familia portuguesa a través de dos de sus miembros: el anciano Afonso da Maia y el joven Carlos da Maia, representante del refinamiento finisecular y verdadero protagonista del relato. Al hilo del desmoronamiento, del fin de un tiempo y un modo de vida, los personajes viven su tiempo y su vida, y la novela escenifica los ritos del amor (y del velado sexo burgués del XIX, o adúltero o de pago) y los de la humana estupidez, abordada en su vertiente más social.

El misterio de la carretera de Sintra
El día 23 de julio de 1870, el Diario de Notícias de Lisboa insertaba una nota de última hora que decía así: A punto de cerrar nuestra dición, hemos recibido un escrito singular. Se trata de una carta sin firma enviada por correo a nuestra redacción. En ella se inicia una narración estupenda acerca de un horrible y misterio so suceso. El interés que despierta y su calidad literaria nos determinan a transcribir íntegro tan interesante documento, cosa que haremos mañana domingo. Y efectivamente, al día siguiente, 24 de julio, el pueblo de Lisboa, que se disponía alegremente a presenciar un desfile conmemorando la entrada del Ejército liberal, vio sobresaltada su habitual modorra con la lectura de aquella primera noticia aportada por un incógnito doctor X, al parecer testigo, y en parte protagonista, del sensacional misterio que ya desde aquel mismo día se empezó a conocer como El misterio de la carretera de Sintra.

El crimen del padre Amaro
Amado Vieira es un joven sacerdote que consigue ser trasladado de la parroquia rural en que ejercía su ministerio a otra en la bella ciudad de Leiria. Una vez allí, imperceptiblemente, se ve arrastrado a un ambiente de libertinaje y desenfreno por un grupo de sacerdotes de la localidad; uno de ellos llega incluso a alojarle en la casa de su amante. Y en ella, Amaro conoce a Amélia, la muchacha más hermosa de la ciudad... y la causa de su perdición. La publicación de El crimen del padre Amaro en 1875 desató un escándalo en el Portugal de la época, no solo por el explícito deseo del autor de ridiculizar al clero, sino también por su denuncia de la hipocresía de la sociedad provinciana

La Reliquia
«En 1875, la víspera de san Antonio, una desilusión de incomparable amargura abatió todo mi ser; por aquel tiempo, mi tía, doña Patrocinio de las Nieves, me mandó en romería a Jerusalén desde el Campo de Santa Ana donde vivía». Con estas palabras comienza el relato del viaje de Teodorico Raposo, protagonista de La Reliquia, por Tierra Santa. Eça de Queirós, crítico perspicaz y extraordinario novelista, nos ofrece en una de sus obras más memorables un divertido y mordaz fresco de la sociedad portuguesa de su tiempo. Con hiriente mordacidad y agudo sentido del humor, nos advierte de los excesos del catolicismo fundamentalista y de la hipocresía que anida en el corazón del ser humano

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