sábado, 21 de septiembre de 2013

Alejandro Dolina

imagenAlejandro Ricardo Dolina (nacio en Baigorrita, provincia de Bs As el 20 de mayo de 1944) , escritor, músico, conductor de radio y de televisión y actor argentino. Realizó estudios de Derecho, Música, Letras e Historia.
Dolina pasó su primera infancia en la localidad bonaerense de Caseros. Su madre, Delfa Virginia Colombo (1922-1994), era maestra. Su padre era contador, ejecutivo de Plavinil Argentina.
Estudió música y literatura desde la juventud.
Tuvo diversos empleos. Se sabe que fue operario de ENTEL y estudiante de Derecho.
Cuando tenía 22 años, había abandonado la carrera de Derecho y estaba desempleado. En una fiesta, conoció a Manuel Evequoz, quien interesado por la fina inteligencia y el humor de Dolina, trabó amistad y le consiguió trabajo en una agencia publicitaria. Esto supuso su introducción en los medios de comunicación y el descubrimiento de su vocación. Dolina fue un gran amigo de Evequoz y en él inspiró su personaje de Manuel Mandeb. Evequoz pertenecía a Montoneros y desapareció durante la dictadura de 1976. El personaje fue creado mientras Evequoz vivía. No obstante, sus textos serían publicados en la década siguiente.
Desde su juventud fue aficionado al tango, a la filosofía y la literatura. La mujer tiene un rol fundamental en su discurso

Crónicas del Ángel Gris
"La leyenda del Ángel Gris de Flores asegura que, a medida que pase el tiempo, los sueños serán más largos y las vigilias más cortas... Y los Hombres Sensibles soñarán que un Ángel los acaricia con sus alas y los Refutadores de Leyendas soñarán que están despiertos y que los ángeles no existen." A través de un enfoque que conjuga en clave literario-humorística la cultura universal con el lenguaje y la filosofía genuinos del ciudadano bonaerense, estas crónicas -que conjugan la parodia, la fábula, la leyenda, la alegoría-, hilvanadas unas con otras recrean lugares y personajes cotidianos vistos dentro de un mundo onírico que se pretende posible. La lucha de los muchachos del Ángel Gris es sobre todo una lucha por la poesía.

Lo que me costó el amor de Laura. Operéta Criolla
Esta operéta criolla en dos actos, cuenta la historia de Manuel, que al conocer a Laura se enamora desesperadamente. Laura le pide que para conquistarla obtenga la llave del amor. Dicha llave se encuentra en algún sítio del Barrio del Dolor, `un distrito siniestro del que nadie ha regresado jamás`. Un locutor guiará al público en este viaje dantesco, donde el enamorado se encontrará con vecinos muy particulares, que ayudarán a conseguir la llave.

Lo que me costó el amor de Laura CD 1
01 - Obertura
02 - Bar Pampa
03 - El encuentro
04 - Aparece Laura
05 - Coro de las Didascalias
06 - Hay algo que usted tiene que saber
07 - Va el enamorado
08 - Está lindo el barrio
09 - La mujer de negro
10 - La nube de la duda
11 - Breve intermedio 1
2 - Vidalita del camino
13 - Coro de los desorientadores
14 - El triunfo de la ignorancia
15 - La tropilla de los recuerdos

Lo que me costó el amor de Laura CD 2
01 - El mozo
02 - Distancia
03 - La esquina del tiempo que vuela
04 - La sombra
05 - El seductor
06 - Las chicas feas
07 - El secreto del mozo
08 - Coro del carnaval triste
09 - Murga del tiempo
10 - La despedida
11 - La dama del puente
12 - ¿Quién es usted?
13 - Tango de la muerte
14 - Una sombra entra en el bar
15 - Los que aman no mueren Jamás
16 - El enamorado y la muerte.

El libro del fantasma
Los fantasmas prosperan con las arquitecturas perseverantes y las memorias leales. Castillos milenarios y ofensas imprescriptibles los engordan. El progreso y el olvido, que son hábitos de estos tiempos y estas tierras, no los auspician. Por eso son tan escasos los fantasmas criollos. El que habita este libro es, me temo, uno de los menos atrayentes. Pertenece quizás a esa raza de espectros que son una verdadera decepción para los amantes de los pródigos. Me refiero a los fantasmas interiores, a las creaciones alucinatorias e individuales de honrados burgueses incapaces ya de ver un espanto hecho y derecho.

Bar del Infierno
El cafetín es un laberinto. Nuestro destino es extraviarnos en sus encrucijadas. Pero algunos presienten una verdad aún más terrible: no se puede salir del bar, no por la falta de puertas ni por la disposición caprichosa de sus instalaciones, sino porque no hay otra cosa que el bar. El afuera no existe.
El hombre a quien llaman el Narrador de Historias está obligado a contar un cuento cada noche, cuando el reloj da las doce. Nadie le presta atención. Anda siempre con unos libros grasientos. En ellos hay ?según se dice- infinitos relatos.
Amores imposibles de la provincia de Buenos Aires, ciudades lejanas gobernadas por jaurías, santos levitadotes, mendigos impiadosos y seres insaciables que se devoran a sí mismo integran el curioso repertorio.
Pero el Narrador es también personaje de otra historia que lo muestra involucrado en una conspiración para salir del bar, del tiempo o del lenguaje. Otros sujetos vendrán ?a su turno- a duplicar o a triplicar los relatos: el coro, que traduce cada suceso a una obtusa lengua poética, y los loros heréticos, cuya misión es tergiversar.
Un lector melancólico podría hallar en estos textos unas ponencias intimidatorias:
No tenemos tiempo de ser nadie. Todos los destinos son el mismo.
Expresados en fórmulas, los episodios más dramáticos de nuestra vida son irremediablemente banales.
No importa lo que hagamos. Se llega al infierno por casualidad.
Toda comunicación es imposible. Nadie ha conocido a nadie.
Pero si uno alcanza a leer con la luz adecuada, el libro dice que para salir del infierno hay que amar más allá de las meras preferencias filisteas.
O acaso lo que dice es que la única esperanza es cantar bien.

Cartas Marcadas
"Cartas marcadas es un libro envuelto en niebla. La cerrazón que cubre las calles de Flores se tiende también sobre los capítulos de la novela provocando confusiones y obligándonos a marchar despacio. Por otra parte, la acción perversa de los Conspira dores ha llenado el texto de tachaduras, episodios falsos y agregados fraudulentos, para no hablar de páginas y capítulos enteros que han sido robados.
La niebla no sólo dificulta la percepción, sino que tiene, como los vapores oraculares, un efecto alucinatorio. Vemos poco y lo poco que vemos es dudoso. Los muertos se pasean por el barrio, las pasadillas se hacen realidad y los sujetos se vuelven inconstantes. El lector anda a tientas entre personajes que tratan de ocultar un secreto. El humo le inspira al principio una fe poética que lo convence de que debe dejarse guiar por las intuiciones del amor y del arte. Hasta que comprende, en medio de la oscuridad, que las manos de Virgilio y Beatriz que han venido orientándolo, no son más que otro engaño, el más perfecto, de un universo que es ausencia pura."

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