miércoles, 23 de enero de 2013

Michael Ende

imagenEscritor nacido en 1929 en Garmisch-Partenkirchen (Alemania). Su padre, el pintor surrealista Edgar Ende, le transmitió su rica visión de la realidad y una completa educación artística y humanística. Ende creció con el nacionalsocialismo y padeció la tragedia de la guerra, experiencias que contribuyeron a afianzar el anhelo de belleza, humanidad y armonía que refleja en su mundo de fantasía. Su primera obra, Jim Botón y Lucas el maquinista, data de 1960. A partir de entonces Ende, que había estudiado en la Escuela de Teatro de Cámara de Munich y fue actor profesional y crítico de cine, se dedica por entero a la literatura. Sus novelas fueron galardonadas con los premios más prestigiosos al tiempo que se convertían en un impresionante éxito editorial y servían de base para películas de gran aceptación popular. Ende murió a los 65 años, el 29 de agosto de 1995

Momo, 1978Momo es un hermoso canto a la amistad. Por eso es uno de los títulos más conocidos en todo el mundo. Los hombres grises quieren robar uno de los bienes más preciados que poseen las personas: su tiempo. Momo es una niña que posee la maravillosa cualidad de saber escuchar a los demás y que intentará ayudar a la gente a humanizar sus vidas. Vive en las ruinas de un anfiteatro de una gran ciudad italiana. Es feliz, buena, cariñosa, con muchos amigos, y tiene una gran virtud: la de saber escuchar. Por eso, es una persona a la que mucha gente acude para desahogarse y contar las penas, ya que ella es capaz de encontrar una solución para todos los problemas.
Sin embargo, una amenaza se abalanza sobre la tranquilidad de la ciudad y pretende destruír la paz de sus habitantes. Llegan los Hombres Grises, unos extraños seres que viven parasitando del tiempo de los hombres, y convencen a la ciudad para que les entregue su tiempo.
Pero Momo, por su singular personalidad, constituirá el principal obstáculo para estos seres, de modo que se intentarán deshacer de ella. Momo, con la ayuda de una tortuga y un extraño Dueño del Tiempo se las arreglará para salvar a sus amigos y devolver la normalidad a su ciudad, acabando para siempre con los hombres del tiempo.

Jim Botón y Lucas el maquinista, 1962
Un maquinista de tren llamado Lucas vive junto a su locomotora Emma en Lummerland en un país extraordinariamente pequeño (que además es una isla), ya que en él conviven un rey llamado Alfonso Doce-menos-cuarto, un hombre llamado Manga que siempre está paseando con un sombrero hongo en la cabeza y un paraguas cerrado bajo el brazo, así como una mujer grande y gorda con las mejillas rojas como una manzana llamada señora Quée. Todas estas personas viven en este país que, dice Ende, es más o menos el doble de grande que nuestra vivienda y está ocupado en su mayor parte por una montaña con dos picos, uno alto y el otro más bajo. De repente un día llega un gran paquete en un barco correo con una dirección muy extraña y al abrirlo aparece un niño, un niño negro al que ponen por nombre Jim. Con el tiempo Jim se va haciendo mayor y, claro, ¡¡el país es muy pequeño! Vaya problema para el rey, que llama a Lucas y le dice que tendrán que desprenderse de Emma, la locomotora. El maquinista cabizbajo se retira y decide que si tiene que irse ella ál también lo hará. Para Jim su mejor amigo es Lucas y no quiere dejarle, por lo que resuelto le dice que él también se va con ellos. A partir de este momento estos tres personajes, Jim Boton, Lucas el maquinista, y la locomotora Emma empiezan a vivir las más extraordinarias aventuras.

Jim Botón y los trece salvajes
Jim Botón y su fiel amigo Lucas el maquinista se embarcan en una extraordinaria aventura a bordo de la locomotora Emma, que les llevará a tierras maravillosas habitadas por sirenas, gigantes, dragones y princesas.

La historia interminable, 1982
A cualquiera le puede ocurrir lo mismo que a Bastián: que entre en un libro y luego no pueda, o no quiera, salir de él. Bastián es un muchacho soñador, para quien la vida cotidiana en general y el colegio en particular constituyen una serie continua de sinsabores. De los que se defiende a copia de imaginación, artículo de primera necesidad. Un buen día, los personajes de La historia interminable le piden ayuda. Y Bastián, que está leyendo el emocionante libro, interrumpe la lectura, dispuesto a colaboraren la salvación del reino sin fronteras de Fantasía. Y a echar una mano a Atreyu, el valeroso guerrero piel verde. Y a recorrer aquel mundo fabuloso, a lomos del dragón de la suerte. Y a codearse con silfos, gigantes comerrocas, espectros, tortugas, caballos voladores, brujas, magas y mil seres fantásticos. Y a correr los peligros que haga falta correr...

El espejo en el espejo. Un laberinto, 1986
No es, sin duda, una de las obras más conocidas del autor por el gran público pero constituye una de las muestras más depuradas del estilo de Ende. La colección de narraciones breves que lo forman, crea para el lector un viaje fantástico por el laberinto del Minotauro: Hor, el único personaje con su nombre propio en toda la obra.
De su mano, en cada narración o habitación del laberinto, el lector se enfrentará a una estampa fantástica que le ayudará a indagar en el propio sentido de la vida, en su belleza, sus miserias y contradicciones. Los límites entre lo real y lo fantástico quedan desdibujados gracias a la capacidad de dotar a cualquier situación de un aura mágica.
El autor genera, utilizando un lenguaje sencillo y limpio, pero de una gran resonancia poética, una magnífica vidriera, repleta de claroscuros, de paisajes fantasmagóricos personajes - ícono de la literatura occidental como ángeles, princesas, campesinos y otros de destino humilde como el funámbulo, el niño, la novia, que aquí se enfrentarán a situaciones fantásticas con las que cualquier ciudadano podrá identificarse pese a rayar en lo absurdo.
Según se avanza en la lectura, todo va adquiriendo sentido, hasta acabar cerrando el círculo al otro lado de la puerta de entrada al Laberinto

El ponche de los deseos
La última noche del año, Belcebú Sarcasmo y su tía Tirana Vampir, Consejeros Secertos de Magia, recibieron una visita del Ministro de las Tinieblas Supremas. Éste les dijo que les otorgaría su mismo nombre, y que por lo tanto cuando él faltara podrían mandar sobre los demás Consejeros, pero para ello tenían que cumplir una serie de encargos de medianoche, para los que necesitaban preparar un ponche genialcoholorosatanarquiarqueologicavernoso y bebérselo, porque sino les pasaría algo muy desagradable

La prisión de la libertad, 1994
Es corto el pasillo del imponente palazzo romano pero jamás alcanzaremos su final. Es ancho el zaguán de la villa magnífica, y ahí lo tenemos, invitándonos a entrar, engañándonos con una oferta de facilidad. Si te lanzas al mundo para aprender la admiración, ¿adónde debes dirigirte?. Los cuentos de Michael Ende demuestran que existe la libertad y que la fantasía es nuestro mejor rescate. La prisión de la libertad secuestra al lector y se lo lleva a un mundo de colores abigarrados, de enigmas y milagros y señales misteriosas. Y sin embargo nunca nos perderemos en los pequeños universos de cada cuento, porque sus raíces están en nuestro propio interior. Este volumen contiene ocho narraciones de Michael Ende: excelentes, tiernas, tristes, crueles. Cada una de ellas posee su propia perspectiva, su propia estructura, su propia solución estilística. Las figuras y los tiempos, los sucesos inauditos, los cambios inesperados, contados por el Gran Maestro de la literatura fantástica, son fenómenos que nos sorprenden, sí, que nos provocan un maravillado asombro, pero que acabamos aceptando con naturalidad. Son, a fin de cuentas, verdades que siempre hemos sabido. Pasadas por el filtro mágico de la fantasía interminable.

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