jueves, 13 de septiembre de 2012

16 de Septiembre: La Noche de los Lápices

La Noche de los Lápices
El 16 de septiembre es una fecha que, además de haber sido fijada en el calendario escolar por diferentes legislaciones, debe su impulso a quienes la sintieron como propia desde la recuperación de la democracia: los estudiantes.
Este día, que recuerda un hecho represivo conocido como La Noche de los Lápices, trae a la memoria a un grupo de jóvenes estudiantes secundarios que fueron secuestrados por la última dictadura (1976 – 1983) en la ciudad de La Plata. La fecha es hoy un aniversario de alcance nacional y el suceso es conocido mundialmente porque en él se sintetizan muchos de los elementos más profundos de las memorias sobre el terrorismo de Estado y porque se trata de un hecho que atacó centralmente a los jóvenes.
Constituye un hito de la memoria social por el valor que tiene para reflexionar acerca de la construcción de esa memoria y sus transformaciones en función de los cambios del presente.
A mediados de septiembre de 1976 en la ciudad de La Plata un grupo de estudiantes secundarios fue secuestrado por las Fuerzas Armadas. Entre ellos estaban: Francisco López Muntaner, María Claudia Falcone, Claudio de Acha, Horacio Ángel Ungaro, Daniel Alberto Racero, María Clara Ciocchini, Pablo Díaz, Patricia Miranda, Gustavo Calotti y Emilce Moler.
Durante su secuestro, los jóvenes fueron sometidos a torturas y vejámenes en distintos centros clandestinos, entre ellos el Pozo de Arana, el Pozo de Banfield, la Brigada de Investigaciones de Quilmes y la Brigada de Avellaneda. Seis de ellos continúan desaparecidos (Francisco, María Claudia, Claudio, Horacio Daniel y María Clara) y sólo cuatro pudieron sobrevivir, Pablo Díaz, Gustavo Calotti, Emilce Moler y Patricia Miranda. Este episodio, por lo tanto, constituye uno de los crímenes de lesa humanidad cometidos por el terrorismo de Estado.
La mayoría de los jóvenes tenían militancia política. Muchos habían participado, durante la primavera de 1975, en las movilizaciones que reclamaban el BES (Boleto Estudiantil Secundario), un beneficio conseguido durante aquel gobierno democrático y que el gobierno militar de la provincia fue quitando de a poco –subiendo paulatinamente el precio del boleto- a partir del golpe del 24 de marzo de 1976. Por otro lado, buena parte de los estudiantes integraba la UES (Unión de Estudiantes Secundarios) y la Juventud Guevarista, entre otras organizaciones.
En su libro Los trabajos de la memoria, Elizabeth Jelin explica que la memoria, en tanto herramienta para procesar el trauma social, tiene tres características centrales: es un proceso subjetivo que está anclado en experiencias y marcas simbólicas y materiales; es un objeto de disputa, existen luchas por la memoria y por eso se habla de memorias en plural y no en singular; es un objeto que debe ser historizado porque el sentido del pasado va cambiando con la aparición de nuevos testimonios, nuevas pruebas judiciales y con las transformaciones políticas y sociales.
La memoria sobre La Noche de los Lápices es un ejemplo paradigmático en este sentido porque fue cambiando a la par de las transformaciones de la memoria social. En primer lugar, el episodio fue conocido porque alcanzó resonancia pública durante el Juicio a las Juntas Militares, en el año 1985, cuando Pablo Díaz, uno de los jóvenes sobrevivientes, narró su historia ante la justicia. Un año después de ese testimonio, la historia de “los chicos” de La Noche de los Lápices logró amplificarse a través del libro escrito por los periodistas Héctor Ruiz Núñez y María Seoane, y la película, basada en éste, dirigida por Héctor Olivera.
El libro tuvo más de diez ediciones y la película sigue siendo, aún hoy, una de las más vistas en las escuelas a la hora de recordar lo sucedido. Es decir, que ambos objetos culturales tuvieron una enorme eficacia para transmitir este hecho. Sin embargo, ambas representaciones, por la época en las que fueron realizadas, evitan mencionar un dato central de la historia: la pertenencia política de la mayoría de los jóvenes secuestrados. La narración del libro y la película describe a los jóvenes como “apolìticos” y, en ese sentido, impide conocer una parte fundamental de la historia argentina reciente.
A su vez, en aquellos primeros años de la democracia, La noche de los lápices funcionó como una bandera para los centros de estudiantes que volvieron a abrirse o se conformaron por aquel entonces. El episodio estaba protagonizado por jóvenes estudiantes, lo que provocaba –y provoca- una fuerte identificación y el peso del relato estaba en la lucha estudiantil por el boleto de 1975, una causa que puede convocar adhesiones aún hoy en día. Fue con el paso del tiempo y las profundizaciones en la historia argentina reciente que la figura de los jóvenes secuestrados adquirió características más complejas. Es decir: su lucha como estudiantes pudo ser inscripta en la historia mayor de las importantes movilizaciones sociales de la década del setenta. Esto no relativiza el peso del aniversario, sino que, por el contrario, muestra el carácter vital que la memoria tiene, cuando las sucesivas generaciones se apropian de un hecho del pasado desde sus preocupaciones del presente.
La fecha de La noche de los lápices permite condenar al terrorismo de Estado. Es, a su vez, una invitación a recordar la vida de aquellos jóvenes que lucharon y participaron para construir un futuro mejor. Y puede, por último, constituirse en una ocasión propicia para acompañar el homenaje con un ejercicio reflexivo en torno a la construcción social de la memoria. Para este ejercicio ofrecemos una selección de testimonios de dos de los sobrevivientes que narran, cada uno desde su experiencia subjetiva, lo sucedido en aquel entonces. La lectura de estos relatos ayuda a visualizar que la memoria, en tanto objeto de disputa, reclama nuestra activa participación para arribar al piso de verdad y justicia que anhelamos.



La noche de los lápices María Seoane - Héctor Ruiz Núñez - Ed Sudamericana (Completo)
Muchos episodios políticos conmovieron a la Argentina en las ultimas tres décadas, pero pocos han dejado huellas tan profundas en nuestra conciencia social como el ocurrido el 16 de septiembre de 1976 en la ciudad de La Plata, cuando un grupo de estudiantes secundarios que luchaban por la reincorporación del boleto escolar gratuito fueron brutalmente secuestrados y torturados durante meses en un campo clandestino de detención. Todos ellos tenían entre catorce y dieciocho años; solo uno sobrevivió: Pablo Díaz, y se encargo de contar al mundo esta tragedia.
La noche de los lápices es mucho mas que una investigación. Maria Seoane y Héctor Ruiz Núñez bucearon en los recuerdos de familiares y amigos, en los cuadernos y papeles personales de cada una de las victimas para desentrañar sus sueños y expectativas truncas, y los superpusieron al retrato de una Argentina paralizada por el terror y el autoritarismo. Tanto que, desde su aparición en 1986, el libro se convierto en un clásico instantáneo -traducido al alemán, italiano, portugués, llevado al cine por Héctor Olivera-, no solo por exponer aspectos fundamentales de la historia política de nuestros adolescentes, sino por su contribución a la toma de conciencia, en adultos y jóvenes por igual, de la defensa de libertad y la condena a toda forma de autoritarismo.

La Noche de los Lápices (Completa)


MARIA CLAUDIA FALCONE
MARIA CLARA CIOCCHINI
FRANCISCO LOPEZ MUNTANER
CLAUDIO DE ACHA
HORACIO UNGARO
DANIEL ALBERTO RACERO
Presentes! Ahora y siempre!
Los estudiantes secundarios Gustavo Calotti, Pablo Díaz, Patricia Miranda y Emilce Moler sobrevivieron al accionar del Estado terrorista.

5- La educación durante la dictadura. (I)
La última dictadura militar produjo huellas profundas en el sistema educativo. A pesar de no haber desarrollado un proyecto educativo sistemático y orgánico, su impacto en la vida cotidiana de las instituciones, y en el funcionamiento regular del sistema educativo es innegable.
En este trabajo presentaremos algunas de las políticas educativas puestas en marcha durante el período 1976 – 1983. Como denominador común, estas políticas persiguieron ejercer un control pleno sobre los actores y las instituciones. Este control fue ideológico, pero también fue un control del comportamiento y de las relaciones cotidianas entre los actores escolares.
Por otra parte, estas políticas se articularon con elementos que ya se encontraban presentes en el dispositivo escolar construido durante un siglo. El ejercicio arbitrario de la autoridad, la vigilancia sobre el comportamiento y el pensamiento de alumnos y docentes, la ritualización y la burocratización de la enseñanza, fueron algunos de los elementos que la dictadura enfatizó en las escuelas pero que ya formaba parte de muchas de ellas.
Comprender este fenómeno nos debería permitir abrir interrogantes sobre cuáles son los aspectos de ese dispositivo escolar que aún persisten en la vida cotidiana de las escuelas.

6- La educación durante la dictadura (II): La Noche de los lápices
La politización de los sectores medios fue un rasgo que caracterizó a la Argentina de la década del sesenta y la primer mitad de los setenta. Su distintivo fue la presencia de los jóvenes. Las multitudinarias movilizaciones en calles, puebladas y universidades que se registraron en todo el país a lo largo de estos años estuvieron marcadas por su protagonismo. Pertenecientes a un sector social antes remiso a estos escenarios, los jóvenes fueron los nuevos actores que se sumaron a una protesta que había sido liderara desde la proscripción del peronismo casi exclusivamente por la clase obrera. Esta confluencia implicó una renovación en los repertorios de la acción colectiva y transformó el escenario. La oposición a la dictadura de Juan Carlos Onganía (1966-1969) fue el gran catalizador de esta activación política cada vez más extendida.
Emergieron así múltiples agrupamientos. La mayoría de ellos tuvieron un ideario emancipador que sostenía como proyecto la construcción de una sociedad radicalmente diferente a la de aquel momento. La desaparición de las desigualdades e injusticias sociales fue el punto que nucleaba a la mayoría de ellas, juntamente con la reivindicación de la liberación nacional y la lucha contra el imperialismo. La vía revolucionaria armada fue parte de este imaginario inspirado, sobre todo, en el modelo de la Revolución Cubana. Pero no toda esta energía social transformadora asumió este camino. Las prácticas no-violentas de acción política también se multiplicaron, en partidos, agrupaciones, sindicatos, asociaciones barriales, centros culturales entre tantos otros.
Las escuelas secundarias y las universidades no estuvieron ajenas a este proceso, sino todo lo contrario, fueron espacios donde se desarrolló una intensa actividad. A temprana edad muchos jóvenes comenzaron su inserción política a través de distintos ámbitos de expresión y acción, como por ejemplo, los centros de estudiantes. Las tomas de los edificios, las asambleas, volanteadas y pintadas sucedían a diario en los establecimientos educativos más movilizados.Buena parte de esta acción política radicalizada confluyó en el peronismo bajp la consigna del “luche y vuelve”, que apelaba al retorno del exilio de Juan Domingo Perón y el reclamo de elecciones democráticas.
Ambas aspiraciones se hicieron realidad en 1973.


Sobre la campaña #MemoriaxtusDerechos

#MemoriaXtusDerechos es una campaña de reflexión y difusión en torno a los derechos de
lxs estudiantes secundarios de ayer y de hoy. En el año 2016, cuando comenzó, la misma
estuvo organizada por la Comisión de Familiares y Compañeros de Detenidos
Desaparecidos de Tres de Febrero junto al Frente de Estudiantes de Tres de Febrero y un
grupo de profesorxs comprometidos del distrito.
Este año 2017, el lema es "¡Ninguna escuela secundaria sin centro de
estudiantes!" y la campaña se centrará en la difusión de los derechos de los estudiantes
secundarios

La Noche de los Lápices #memoriaxtusderechos

Esta propuesta de trabajo para el aula de la escuela secundaria en torno a la Noche de los Lápices y los derechos de los estudiantes secundarios en la actualidad está basada en el enfoque de la Historia-Problema (Zavala, 2009) y el trabajo con fuentes históricas. Dos enfoques que se encuentran presentes en los Diseños Curriculares de Historia y Ciencias Sociales de la Provincia de Buenos Aires, y que conciben a los/as estudiantes como sujetos críticos y a las aulas como espacios de producción de conocimiento.
En términos generales, se trata de poner a los/as estudiantes en contacto con las fuentes para que, a partir del planteo de problemas de enseñanza, sean capaces de construir sus propias hipótesis, sus propios puntos de vista y de fundamentarlos.

La Noche de los Lápices- Educar

"Lo más importante es que mis hijos no me vean derrotada". Entrevista a Emilce Moler - Diario Página 12, 15 de septiembre de 1998.

La enseñanza del pasado reciente. Hacer memoria y escribir la historia en el aula - Sandra Raggio
“Cualquier posible debate sobre ideales educativos resulta vano e indiferente en comparación con esto: que Auschwitz no se repita”1 Cuando una sociedad es atravesada por una experiencia límite, como la sucedida en la Argentina con la implantación del terrorismo de estado, los fundamentos de la educación deben verse conmovidos. Ante la pregunta de cómo pudo haber sucedido una experiencia aberrante como ésta, una mirada atenta al sistema educativo es tarea ineludible. No sólo para dilucidar, por lo menos, la impotencia del mismo ante un desenlace histórico fatal, sino también sobre el rol que hoy debe jugar la escuela para desarmar esas condiciones que lo hicieron posible. Que se convierta en el espacio privilegiado de transmisión de las experiencias pasadas, ya sea desde la memoria, a través de las conmemoraciones, como de la historia, a partir de su enseñanza, parece ser una idea generalizada.
Este énfasis puesto en la necesidad de la memoria de las violaciones a los derechos humanos, como un paso imprescindible para hacer justicia con el pasado, surge precisamente de la naturaleza y la forma en que se perpetraron los crímenes. El estado terrorista estableció una “política de la memoria” con la clandestinización de la represión y el ocultamiento del cuerpo mediante su desaparición. Así el primer acto de resistencia consistió precisamente en la denuncia desesperada. Entonces “se puede
comprender fácilmente por qué la memoria se ha visto revestida de tanto prestigio a ojos de todos los enemigos del totalitarismo, por qué todo acto de reminiscencia, por humilde que fuese, ha sido asociado con la resistencia antitotalitaria
Pero además el acto de la desaparición, incorpora otra dimensión en ese mandato de la memoria que es la restitución simbólica de lo que fue negado, no sólo el crimen sino también, y sobre todo, las víctimas. Decía Jorge Rafael Videla en relación a los desaparecidos “no tiene entidad, no está muerto ni vivo”. No existen. El exterminio para ser plenamente exitoso requiere de este doble crimen: el asesinato y la desaparición. Matar la muerte.3 Las políticas de la memoria pretenden restituir lo negado.

Adolescentes detenidos-desaparecidos – CELS
Este folleto -publicado en 1982- estuvo dirigido a analizar uno de los aspectos más dramáticos del terrorismo de Estado. Las víctimas tenían entre 13 y 18 años. Estos jóvenes, que convivían con sus padres y mostraban tempranas y con frecuencia abnegadas inquietudes intelectuales, artísticas, políticas, sociales, sufrieron un destino común que comenzó con su detención brutal, seguido por la tortura y los vejámenes, para culminar con traslados y la desaparición.
A fines de la dictadura el CELS planteó que recuperar la democracia supondría devolver a las nuevas generaciones la confianza en la legalidad, a partir del esclarecimiento de cada secuestro y de la determinación de las responsabilidades legales de los perpetradores.

Índice
¿Qué pasó con ellos?
El secuestro en el hogar paterno
El robo como ultraje y advertencia
El familiar como rehén
Las víctimas
El temor de los victimarios
Después del secuestro
La sociedad solidaria con las víctimas
Nomina registrada de adolescentes detenidos-desaparecidos

La Noche de los Lápices. Historia y Memoria - Comisión Provincial por la Memoria
Introducción
Los primeros pasos de la represión
El boleto estudiantil
Subversión en el ámbito educativo (conozcamos a nuestro enemigo) Por Martín Legarralde
Las memorias de “La noche de los lápices” Por Sandra Raggio
PARA EL AULA: MATERIALES DE TRABAJO Y SUGERENCIA DE ACTIVIDADES

Argentina: una sobreviviente recuerda la Noche de los Lápices, Entrevista a Emilce Moler
Vladimir Hernández - BBC Mundo, Buenos Aires

Los Irrecuperables - Historias de militancia


#MemoriaXTusDerechos: ¿Cuáles son nuestros derechos? ¿Se cumplen?


#MemoriaXTusDerechos - Problemáticas estudiantiles


El futuro es nuestro - Canal Encuentro
Eran alumnos del Nacional Buenos Aires, el colegio más golpeado durante la última dictadura militar; participaban en el centro de estudiantes y formaron la Unión de Estudiantes Secundarios (UES). Vivían la militancia con pasión y la conjugaban con el estudio, el amor y la amistad. Desde adolescentes soñaban con un mundo mejor, pero muchos de ellos pasaron a ser jóvenes desaparecidos. El futuro es nuestro trae al presente sus sueños, objetivos, temores y conflictos, y nos invita a encontrar continuidades entre aquellas luchas y las de hoy día.

Aprendizaje


Primavera


La bestia

Presente
Tenían entre 14 y 18 años, eran adolescentes, estudiantes del Colegio Nacional Buenos Aires. Soñaban con un mundo mejor, pero fueron arrebatados de sus familias y desaparecidos. Exalumnos y familiares retratan aquel momento: cómo era la situación en la escuela, los secuestros, la desesperación, el inicio de las búsquedas. El homenaje a los 108 jóvenes desaparecidos y el presente de quienes continúan soñando un mundo más justo.


Entrevista a Emilce Moler - INFD, 11 de septiembre de 2011
Seminario " Educación, Memoria y Derecho a la Identidad en la Formación Docente"



Especial La Noche de los Lápices. Entrevista a Pablo Díaz y Alejo García Pintos.


Flores de Septiembre - La pelicula Completa
Documental sobre vida cotidiana y dictadura en la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini.


Los Pibes del Santa - PELICULA COMPLETA
El 24 de marzo de 1987 los alumnos del Instituto Santa Lucía de Florencio Varela ingresaron por el jardín desde el que se observa la imagen de la virgen, rodeada de los pavos reales, herencia de los antiguos dueños del predio, que daban cierto aire pintoresco a la institución. Una vez congregados en el gimnasio, su rector y fundador, Modesto Evaristo Tino Rodríguez, inquirió desde un improvisado púlpito: "Los desaparecidos son todos delincuentes, asesinos. Y bien se merecen lo que les pasó. Yo he visto caminar por estos pasillos al diablo, pero gracias a Dios esas personas están hoy viendo crecer los rabanitos desde abajo". Toda una declaración de principios.
El alumnado escuchó en silencio las palabras de quien era el símbolo del colegio y de la comunidad varelense. Algunos meditaron el asunto y no se quedaron de brazos cruzados.
"Los pibes del Santa" -de los realizadores Eduardo Cartoccio, Julio Kaler, Néstor Denza y Rafael Britez- recupera del olvido las historias de vida de cada uno de los chicos, haciendo especial énfasis en su paso por las aulas de un colegio que latía al compás del autoritarismo de su rector, Tino Rodríguez, amigo personal del genocida Jorge Rafael Videla.

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